Viernes 19 de de Julio 2019

Los ángeles y el karma

La palabra karma se convirtió con el tiempo en una palabra muy común para describir cuando tenemos un gran problema o cuando algo no funciona como deseamos
Los ángeles y el karma
Foto: Pixabay

“Este trabajo es un karma” o “creo que estoy pagando un karma al tener esa relación”, hemos seguramente escuchado de alguien o quizás lo hemos dicho nosotros mismos. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente cuando lo decimos?

Karma es una palabra sánscrita que significa trabajo o acción. Expertos y conocedores en el tema indican que la vida de los seres humanos depende de cuáles hayan sido sus acciones y pensamientos durante su encarnación presente así como en sus vidas anteriores y que la suma de todos ellos conforma el karma.

Otras formas de referirnos al karma son: “Ley de causa y efecto”, “”Ley de la Causalidad”, “Ley de Acción y Reacción”, “Ley de Justicia Divina”, etc. En definitiva, es la manera en que cada acción o pensamiento en nuestra vida crea una consecuencia justa: cosechamos lo que sembramos.

Por todo lo anterior se ha creado un concepto equivocado de esta ley, el cual tiene que ver con recibir un castigo o haber pecado por lo hecho en esta vida o en vidas anteriores. El concepto generalizado es que por lo tanto no podemos liberarnos del karma y que debemos cargar con él durante toda nuestra vida. Sin embargo, a través de mi experiencia como canal de ángeles he aprendido que esto no es del todo cierto y que no solo ‘saldamos nuestras cuentas pendientes’ con sufrimiento sino también a través de acciones de amor y servicio con los demás.

Expertos en el tema indican que antes de volver a nacer, al alma se le ofrece la oportunidad de decidir qué tipo de karma quiere saldar en la nueva vida (positivo o negativo). Ya que vivir en un cuerpo es una tarea difícil, la forma de darle por ejemplo un karma positivo es naciendo entre una familia armoniosa, donde hay amor y donde recibirá apoyo por parte de esas personas para cumplir con su tarea.

En el caso de un alma que tiene una gran acumulación de karma negativo, ésta viene a la nueva vida con menos oportunidades, aunque siempre todos contamos con apoyos al reencarnar. Muchos optan por tener una vida con pruebas difíciles para saldar karma negativo de una manera más rápida y así en próximas vidas poder disfrutar de situaciones más sencillas, tranquilas y rodeadas de amor.

Existen varios tipos de karma:

  1. Individual. Es la suma de todo lo que sucede en la vida de una persona en todos los aspectos. Es lo ‘bueno’, lo ‘malo’ y lo ‘regular’ que experimenta; su familia, amigos, relaciones, amigos, así como sus capacidades, defectos, hábitos, etc.
  2. Grupal. Este es el tipo de karma que afecta a un grupo, ciudad, país, continente y hasta el planeta. Es el que se desarrolla más que nada por el amor que une a dos o más personas o por el odio que se genera entre miembros de un grupo, o por la complicidad o participación en algún evento.

Así mismo, se habla de un karma ‘acumulado’, un karma ‘maduro’, y un karma futuro.

El primero de ellos, el karma acumulado, tiene que ver con el karma que hemos venido reuniendo a través de todas nuestras vidas y del que vamos ‘recibiendo’ poco a poco en cada una de ellas para saldar. De nosotros dependerá si lo hacemos o no de acuerdo a nuestro libre albedrío.

Por su parte, el karma maduro tiene que ver con el que está empezado porque lo ejercitamos en la vida actual. Es el elegido por los ángeles del destino para que saldemos en esta encarnación. Algunos lo llaman karma del destino en el sentido que significa la tarea o misión destinada a cumplir.

Finalmente, el karma futuro es el que se está formando en esta vida, el que vamos generando con nuestros actos. Es con el que vamos saldando karma negativo o con el que por el contrario acumulamos más. Esto depende de nosotros en su totalidad y la forma en la que usamos nuestro libre albedrío.

Sea el tipo de karma que sea, los ángeles buscan ayudarnos a equilibrar nuestro camino, a no sentir que estamos siendo ‘castigados por Dios’ por lo que hicimos o lo que tal vez heredamos de nuestros familiares o nuestro país. Los seres de luz me han dicho que la manera de llevar una vida equilibrada es teniendo pensamientos de amor y bondad hacia nosotros mismos y los demás. Si alguien hace algo desagradable en contra nuestra, en vez de tener pensamientos de rabia o venganza contra esa persona debemos perdonarla y enviarle luz para que su corazón y consciencia entiendan que no es conveniente para ella misma lo que ha hecho. Si enviamos energía negativa contra la persona o, peor aún, si hacemos algo en venganza, inmediatamente generamos un lazo kármico con esa persona o situación. A partir de allí, deberemos enfrentar la consecuencia de ese acto o mal pensamiento. Esta es la ley justa de causa y efecto.

Sin embargo, es importante aclarar que el karma al ser una ley, también tiene en cuenta los actos buenos y positivos que realizamos. Es decir, si damos amor a los otros, los ayudamos y generamos una buena energía a nuestro alrededor, esa será la respuesta que obtendremos para nosotros mismos: una energía positiva y sucesos agradables que nos harán felices.

Esta ha sido quizás una de las enseñanzas más importantes que he recibido por parte de los ángeles en mis años de contacto con ellos. El temor que sentía al escuchar la palabra karma o al pensar que no tenía ‘escapatoria’ del castigo era inmenso. Esa idea preconcebida, aprendida desde el primer momento de que somos pecadores y no podemos escapar del castigo por nuestros actos me aterrorizaba.

Aunque bien es cierto que la ley de causa y efecto se refiere al resultado directamente proporcional de nuestros actos y pensamientos tal como lo indiqué antes, también es cierto que podemos hacer nuestro destino más fácil, más agradable y eso depende –como todo- de nosotros mismos.

Los ángeles explican el proceso del karma de la siguiente manera: “No temas por lo que parece ser un castigo de aquello que consideras tu Dios o tu destino por algo que hayas hecho o dicho hacia tu propia vida o hacia la de otros. En realidad, eso que se llama karma es en realidad la respuesta justa a aquello que desarrollas en tu existencia actual o anterior. Si deseas recibir algo positivo, la respuesta está en no hacer algo negativo sino por el contrario positivo. Y, si haces algo negativo, recibes la respuesta proporcional a aquello que has hecho o dicho. No temas, pues tú tienes el poder de manejar tu karma. Ese karma al que tanto temes está bajo tu poder, no al contrario. Si no te gusta aquello que vives en tu vida y lo sientes como un karma negativo o triste, tienes el poder de analizarlo a un nivel consciente y de esa manera cambiarlo pues tienes el poder de hacerlo…tienes el poder de hacer que tu karma sea positivo”.

Los ángeles, pues, nos dan esta buena noticia: el karma no es algo inevitable que debemos aceptar sin remedio. Por el contrario, es algo que nosotros podemos –y de hecho es así- ir creando. Tenemos ese poder dado por Dios para crear nuestro karma. De tal manera, la decisión de que éste sea bueno o malo es solamente nuestra. Si vemos que es malo, tenemos todo el poder en nuestras manos para modificarlo y convertirlo en algo bueno para nosotros y nuestro proceso evolutivo. Y si es bueno, tenemos igualmente la capacidad de incrementarlo para que la vida que vamos forjando de aquí en adelante sea llena de paz, amor y positivismo.

Los ángeles, como enviados de Dios para ayudar al género humano en su evolución, tienen dentro de su misión orientarnos e indicarnos la manera en la cual podemos saldar el karma negativo de una forma más fácil así como incrementar el karma positivo a través del amor y el servicio. En nuestras manos está aceptar esa ayuda desinteresada que ellos nos quieren dar con la simple intención en nuestros corazones de recibirla y de que a partir de ese momento permitamos que estos maravillosos seres de luz actúen en conjunto con nosotros en el camino hacia el equilibrio entre la causa y el efecto.

En mi libro “Perdona y Vive el Presente con la Ayuda de los Ángeles”, encontrarás tips que te ayudarán a cerrar ciclos del pasado para manifestar un mejor futuro.

* Ana Mercedes Rueda es la autora de los libros “¿Por Qué Pido y no Recibo?”, “El Cielo te Habla”, “¿Por Qué No Fluye el Amor en mi Vida?”“Perdona y Vive el Presente con la Ayuda de los Ángeles”. Website: http://www.mensajedeangeles.com. Conéctate con ella en redes sociales: @anamercedesrueda.

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