Lunes 10 de Diciembre 2018

Quería convertirse en la mujer más obesa del mundo pero algo inesperado cambió sus planes

Monica Riley bsucaba pesar más de 317 kilos pero una noticia hizo que diera marcha atrás con su plan
Quería convertirse en la mujer más obesa del mundo pero algo inesperado cambió sus planes
Monica y su pareja eran parte de una cultura fetichista llamada feeders.
Foto: YouTube

Hace un par de años, una mujer de Fort Worth, Texas, llamada Monica Riley se puso como objetivo ser “la mujer más obesa del mundo”, lo cual le hizo llegar a pesar  317 kilos (698 libras).

Este récord lo lograría con ayuda de su novio Sid. Ambos pertenecen a una cultura fetichista llamada feeders, que consiste en que un miembro de la pareja alimenta a la otra y lo alienta para ganar peso, convirtiéndose eso en una manera de excitación sexual.

Para lograr dicho objetivo, Monica comía a diatio 6 bollos, 6 hot dogs, cereal, batidos, 4 hamburguesas de pollo de McDonald’s, 4 hamburguesas dobles con queso, papas a la francesa, 30 nuggets de pollo, macarrones con queso, productos de Taco Bell y un galón de helado.

Todo su objetivo cambió cuando Monica se enteró que estaba embarazada, pero tristemente por su peso, tuvo dos abortos.

Tener hijos se volvió en la prioridad de esta mujer y ya no ser conocida por ser la más obesa del mundo. Los embarazos hicieron que se enterara que sufría diabetes tipo 2, por lo que si quería ser madre debía hacer un cambio radical en su vida.

Al poco tiempo, se enteró que había quedado nuevamente embarazada, por lo que Monica decidió darle un giro radical a su alimentación y de inmediato, comenzó a hacer ejercicio. Su única ilusión era tener a su bebé, que estuviera sano y que ella pudiera estar bien para poder verlo crecer.

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Al principio, iniciar el cambio no fue nada sencillo, pues sentía mucha culpa de haber perdido dos bebés; además, siendo una feeder, creía que si bajaba de peso, su pareja la vería menos atractiva, pensamiento que cambió cuando lo hablaron y él le dijo que la amaría por siempre, sin importarle su apariencia.

Por fortuna, el embarazo siguió con normalidad y la pareja se convirtió en padres de una pequeña que ahora tiene ya un año. Monica ha perdido mucho peso y continúa en su lucha para llegar a su peso ideal.