Martes 12 de Diciembre 2017

Por qué afecta a las mujeres la pérdida de cabello

La melena no solo es símbolo de belleza; también de estatus

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Por qué afecta a las mujeres la pérdida de cabello
Para las mujeres, la caída excesiva de cabello daña su autoestima.
Foto: Shutterstock

La pérdida de cabello en la mujer supone una ardua confrontación psicológica con símbolos sociales heredados ya que el cabello, cognitivamente, es “una de las primeras manifestaciones de la belleza”, contó a Efe el psiquiatra José Javier Mendoza.

El coordinador de investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) establece la relación entre la percepción de la belleza y la estética capilar, ya que “cada una de las representaciones que podamos ver en el cabello va a modificar el estímulo que provocamos en las personas”.

El pelo es un elemento ornamental que sirve como distintivo de género y belleza, además de ser un rector de la simetría facial y un una parte esencial de la vivencia de la atracción.

Asociado a la pérdida de belleza y del impacto visual, el cabello se ha convertido en una manifestación de una posición social.

Inconscientemente, como seres humanos proyectamos el deseo en diferentes partes del cuerpo, siendo el pelo “un símbolo de una proyección que implica mayor atracción que otros”.

Las connotaciones van aun más lejos, ya que las acciones más mundanas relacionadas tienen altos significados. “Hay extravagancia en el cabello. Si tengo una fiesta, me peino el cabello; si me rebelo contra algo, me lo dejo largo o me lo corto”, ejemplifica el especialista.

La caída del pelo en mujeres suele relacionarse con altos niveles de ansiedad y muchas veces se establece un círculo vicioso ya que, según Mendoza, “la caída del cabello causa ansiedad y la ansiedad causa la caída del cabello”. Fisiológicamente, la ansiedad hipermetaboliza el cuerpo y al hacerlo las células con tendencia a desprenderse con facilidad como las de la piel y el cabello ven incrementada su caída.

La depresión también forma parte del conflicto, pues “aproximadamente 20 % de mujeres que tienen pérdida de cabello tienen síntomas depresivos”, expuso. En estos casos, cabe ser cuidadoso y no caer en tratamientos farmacológicos a no ser que sea estrictamente necesario, ya que los antidepresivos pueden debilitar el folículo y agravar la situación.

Los factores hormonales son esenciales, siendo en las mujeres la causa más frecuente de caída de cabello con 37 %, afirmó a Efe la jefe de servicio del Departamento de Endocrinología del Centro Médico Siglo XXI, Victoria Mendoza. La producción de hormonas masculinas incide en el folículo piloso y las mujeres pierden cabello. Esto se relaciona estrechamente con factores hereditarios.

Al día, solemos perder una media 100 cabellos, algo que se agrava en la mujer ya sea por los factores hormonales antes mencionados o por otros como lactancia, deficiencia de hierro, ansiedad y enfermedades endocrinas como el hipertiroidismo.

A esto se agregan “factores ambientales a los que es muy sensible el folículo piloso”, como “el uso de tintes, una infección o decoloraciones frecuentes” que lo debilitan.

“Todas estas causas deben tenerse en cuenta a la hora de realizar el interrogatorio que determina el diagnóstico”, aconsejó la endocrinóloga.

Otro factor importante y muy frecuente es el llamado efluvio telógeno, “una caída más intensa en respuesta a un evento que se vivió”, por ejemplo una situación excepcional que genere estrés postraumático.

En cuanto a la menopausia “hasta 37 % de las mujeres ven incrementada la pérdida de cabello” y en las jóvenes el hipertiroidismo genera caída de cabello 100 % de las veces.

Cuando comienza la caída en grandes cantidades, surgen comportamientos característicos, el primero de los cuales es “una resistencia notable”, afirmó el psiquiatra de la UNAM.

“A diferencia de las enfermedades psiquiátricas donde tardan menos que los hombres en pedir ayuda, en la caída del cabello las mujeres sí tardan un poco más”, agregó.

El aislamiento es habitual y a ello se añaden recursos para subsanar la pérdida como cambiar de peinado frecuentemente o la utilización de sombreros.

Estos recursos no hacen otra cosa que ilustrar la naturaleza humana, cargada de complejos fecundados por ideas asociadas a la belleza.