Lunes 20 de Noviembre 2017

La importancia del reparo del sueño en niños y adolescentes

Te damos algunos consejos para que tus hijos duerman las horas recomendadas y tengan un mejor rendimiento escolar y una buena salud física y mental
La importancia del reparo del sueño en niños y adolescentes
Los adolescentes que no duermen lo suficiente tienden a quedarse dormidos durante las clases y, por ende, su rendimiento académico es bajo.

El sueño es tan importante para la buena salud y el rendimiento escolar como lo son los buenos hábitos alimenticios y el ejercicio. Sin embargo, los estudios revelan que los niños y adolescentes estadounidenses no están durmiendo lo suficiente.

“La pérdida de sueño crónica en los niños y los adolescentes es uno de los problemas de salud pública más comunes y más fácilmente solucionables en Estados Unidos”, asegura la Dra. Judith Owens, miembro de la Academia Americana de Pediatría (AAP) de la nación.

“Las investigaciones son claras en mostrar que los adolescentes que duermen lo suficiente corren menos riesgo de sufrir de sobrepeso o depresión, tienen menos probabilidad de estar involucrados en un accidente automovilístico, sacan mejores calificaciones y puntajes en pruebas estandarizadas, y generalmente llevan una mejor calidad de vida”, agrega la experta en la salud infantil.

Según un estudio del 2016 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más de dos tercios de los estudiantes de secundaria de la nación no están durmiendo lo suficiente. La investigación revela que el 69% de los alumnos de 9 a 12 grado encuestados informaron dormir menos de ocho horas en una noche escolar promedio. Algo que no está muy de acuerdo con las horas de sueño que se les recomienda para una buena salud y rendimiento escolar.

Horas de sueño recomendadas

De acuerdo con la AAP, estas serían las horas de sueño habituales (incluyendo siestas) que deben tener los bebés, niños y adolescentes a diario de acuerdo con su edad:

  • Bebés de 4 a 12 meses, de 12 a 16 horas
  • Infantes de 1 a 2 años, de 11 a 14 horas
  • Niños de 3 a 5 años, 10 a 13 horas
  • Menores de 6 a 12 años,  de entre 9 y 12 horas
  • Adolescentes de entre 13 y 18 años, de 8 a 10 horas

El sueño ‘recarga’

El problema de la carencia de sueño entre los menores es tal, que en agosto del año pasado la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) —a través de su Proyecto Nacional de Conocimiento del Sueño Saludable— emprendió la campaña “Sleep Recharges You” (“El sueño te recarga”), que insta a los adolescentes a dormir las horas recomiendas.

“A medida que los adolescentes se preparan para el nuevo año escolar, es importante que hagan del sueño una prioridad. Establecer y apegarse a una rutina para dormir lo más posible es una de las mejores cosas que los adolescentes pueden hacer por su salud, rendimiento académico y atlético”, dijo el presidente de la AASM de aquel entonces, el Dr. Ronald Chervin.

Y es que las investigaciones de esta entidad han demostrado, cada vez más, que la falta de sueño significa riesgos reales para el desempeño académico, la salud y el bienestar de los adolescentes. Como por ejemplo, han encontrado que los adolescentes con sueño pueden tener más problemas de atención, comportamiento y aprendizaje en comparación con sus compañeros bien descansados. Igualmente muestran un menor rendimiento en la práctica de los deportes y un riesgo más alto a sufrir de sobrepeso, hipertensión o diabetes.

Los estudios de la AASM también relacionan el sueño insuficiente en los adolescentes con un incremento en el riesgo de padecer de depresión, auto lastimarse, tener pensamientos suicidas e intentar suicidarse. Igualmente muestran que están a un riesgo bastante significativo de involucrarse en accidentes automovilísticos, especialmente en horas de la mañana.

Las intervención de los padres

De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, para que los hijos duerman las horas recomendadas cada noche, los padres deberían considerar:

  • Dar un buen ejemplo a su niño y ser un buen modelo al hacer el sueño una prioridad para ustedes, mostrándoles que es parte de vivir un estilo de vida sano, como comer bien y hacer ejercicio con regularidad.
  • Mantener una rutina diaria. Para los niños pequeños, empiece pronto con una rutina nocturna tal como cepillarse los dientes, leer un libro y directo a la cama.
  • Ser activo durante el día con una variedad de actividades interesantes,  incluyendo juegos al aire libre.
  • Supervisar el tiempo que pasan frente a una pantalla. Idealmente no tenga televisores, computadores, teléfonos y tabletas en la habitación de los niños, especialmente en la noche.
  • Establecer un entorno para el sueño seguro, siguiendo estas recomendaciones: bajar la intensidad de las luces antes de ir a dormir, controlar la temperatura en el hogar, evitar juguetes en la cama y crear un lugar seguro para dormir y no para jugar.
  • Tener en cuenta que los adolescentes necesitan más horas para dormir en vez de menos, a pesar de que sus obligaciones académicas son mayores que cuando cursaban la primaria.
  • Evitar programar demasiadas actividades extra curriculares. Además de los deberes escolares, muchos niños de hoy tienen programadas actividades para después de la escuela (juegos, partidos, clases, citas, etc.). Esto trae dificultades para poder dormir bien durante la noche. Los padres deben estar conscientes que ellos necesitan tiempo para relajarse y los menores también.
  • Hablar con el adolescente sobre el buen uso de su teléfono celular y demás aparatos electrónicos en el caso que estos estén interfiriendo con su rutina de sueño y rendimiento escolar. Si ese es el caso, se debe llegar a un acuerdo.
  • Hablar con el profesor del niño o el proveedor de su cuidado sobre el nivel de alerta o atención que tiene durante el día.
  • Hablar con el pediatra del menor sobre su sueño. Discutir los hábitos y los problemas del sueño con su pediatra es importante, ya que la mayoría de los problemas del sueño pueden ser tratados.