Domingo 19 de Noviembre 2017

Cómo fomentar la resiliencia en los hijos

Psicoterapeuta ofrece algunos tips para enseñarlos a enfrentar los futuros retos que les planteará la vida con optimismo y a superarlos
Cómo fomentar la resiliencia en los hijos
Los niños que aprenden a ser resilentes desde temprana edad tienden a ser individuos seguros y felices, por su actitud positiva hacia la vida.

Uno de los mejores regalos de crianza que los padres pueden darle a los hijos es el desarrollo de la resiliencia desde una edad temprana.

“Cuando un menor  sabe cómo afrontar y superar desde muy niño las dificultades de la vida desarrollará una fuerte autoestima que le ayudará en el futuro a valerse por sí mismo, tomar decisiones, sobrepasar los desafíos y poder progresar”, dice la psicoterapueta Anabel Castrezana, vinculada a Kaiser Permanente en Santa Ana, California

Y para desarrollar en los menores la capacidad de ser resilientes, la experta en comportamiento humano enumera algunos puntos de crianza en los que enfocarse:

1. Reconocimiento de las habilidades

En el mundo actual, tanto los niños como los adolescentes necesitan desarrollar sus destrezas a su capacidad máxima para estar listos, a cualquier hora y lugar, para encarar con confianza y optimismo las situaciones competitivas o agresivas que se les presentan.

“Es importante que los padres identifiquen desde muy temprano las habilidades que sus hijos tienen y, sin comparaciones, se enfoquen en ayudar a cada uno a maximizarlas, para que se sientan seguros de su propias capacidades y decisiones”, explica Castrezana. “Y en este proceso, manteniéndose firmes en la tarea de apoyo y la orientación de padre, se debe evitar la sobre protección”.

“Esto quiere decir, que hay que dejar que el menor tome sus propias decisiones y si se frustra ante algo que le sale mal o ante alguna situación molesta que tiene con uno de sus amiguitos o compañeros de clase, hay que animarlo a que realice con paciencia [cuantas veces sea necesario] la actividad o tarea que le salió mal, hasta que le salga bien. Solo de esta manera, el menor aprenderá a ser activo ante sus frustraciones para salir adelante con decisión”, agrega la entrevistada.

2. Desarrollo de la confianza

La confianza de un niño sobre sus propias habilidades se deriva del reconocimiento que los padres le den cada vez que éste hace algo bien.

“Al momento que los padres resaltan con honestidad las cualidades y habilidades de sus hijos van abriendo a su vez la comunicación ‘padre-hijo’, algo que les ayudará a saber exactamente qué está pasando en su mundo mental, emocional, académico y social, así como en su desarrollo como individuo”, anota Castrezana.

El tener confianza en sí mismo a temprana edad juega un papel importante en el desarrollo de la autoestima del menor, una herramienta clave para salir adelante en toda dificultad que se le presente en el futuro.

3. Establecer una estrecha conexión

Para crear una estrecha conexión familiar, los padres tienen que desarrollar actividades de interrelación con los menores, en las que  se sientan amados, seguros, dirigidos, atendidos, respetados, protegidos, escuchados y valorados.  Esto les ayudará a desarrollar un sólido sentido de seguridad física y emocional.

En el proceso del desarrollo de esta conexión se les debe enseñar —entre otros valores— a ser honestos, leales, compasivos, disciplinados, etc.  Igualmente, se les debe permitir expresar sus sentimientos a todo momento, incluyendo en los difíciles e incómodos, para que aprenda a ser auténtico.

4. Moldear el carácter

Para fortalecer el carácter de los hijos desde temprana edad hay que enseñarles que en la vida unas veces se gana y otras veces se pierde y ante las pérdidas se debe reaccionar con aceptación, en vez de demostrar sentimientos de recelos, envidias o agresión.

“Es en los momentos de pérdida cuando se les debe motivar, sin presión ni crítica, a que piensen en qué hicieron mal y cómo pueden mejorar sus habilidades para ser exitoso la próxima vez”, explica Castrezana.

Otro punto importante en esta área es enseñarle a los menores, con palabras y acciones, a ser tolerantes y respetuosos de la diversidad racial, cultural y religiosa. “Como parte de una comunidad y sociedad, los hijos tienen que aprender a convivir con respeto con personas diferentes a ellos”, recalca la experta en comportamiento humano.

5. Dar o contribuir

Los niños necesitan comprender y estar consciente de la importancia de la contribución personal. “Esto le ayuda al niño a no ser egocéntrico y ser más bien sensible, generoso y servicial”, apunta la experta.