Miércoles 13 de Diciembre 2017

Una copa de la argentina Bonarda

Los vinos de esta uva se caracterizan por su aroma dulce, color rojo rubí intenso casi púrpura, de taninos suaves, aromas a cerezas negras y moras, ciruelas, higos, violetas, vainilla, tabaco y especias

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Una copa de la argentina Bonarda
Para mi fue “amor a primera vista” y despertó tanto mis sentidos que meses más tarde, me tomé un avión y me fui a la ciudad de San Rafael de Mendoza a conocer esta uva./Cortesía Andrés Marquina.

Si eres amante del vino como yo y te dicen que te van a servir una copa de vino tinto argentino, seguro piensas en Malbec.  Pero la que siempre estuvo en la mesa y es ahora la segunda más plantada del país, se llama Bonarda.

La conocí estando en medio de una producción en un hotel de Buenos Aires hace unos años. Y ese instante de “amor a primera vista” despertó tanto mis sentidos que meses más tarde, me tomé un avión y me fui a la ciudad de San Rafael de Mendoza a conocerla.

Bonarda fue por muchos años la variedad de uva más plantada y utilizada para producir “vinos de mesa” económicos y vinos en donde se combinan varias cepas.  Pero nunca se le dio mucho valor, ni capturó mayor interés hasta ahora.  Hoy, me sorprende y me alegra verla cada vez más frecuente, hasta en los más simples supermercados y tiendas de vinos de EU.

Llegó a finales del siglo XIX a terreno argentino, gracias a inmigrantes italianos.  Es una cepa proveniente de una zona entre Italia y Francia en donde le llaman “corbeau noir”. Requiere mucho cariño, madura lento, tarda más que otras uvas y el racimo es tan compacto que sufre de enfermedades con facilidad.

Hace unos años se le empezó a dar más valor en San Rafael, provincia de Mendoza, en donde hay muchos viñedos con plantaciones de Bonarda de más de 50 y 60 años.  Y es en esta zona en donde se empezó a embotellar como única variedad (100% Bonarda).

Los vinos de esta uva son únicos, tienes que probarlos para entenderlos.  Se caracterizan por su aroma dulce, color rojo rubí intenso casi púrpura, de taninos suaves, aromas a cerezas negras y moras, ciruelas, higos, violetas, vainilla, tabaco y especias.

En boca es balanceado, algo dulce en su trasfondo, generalmente mediano de alcohol, cuerpo y mediana-alta acidez, en otras palabras, mucho más ligero, que un Malbec.

Bonarda, como buena argentina, va perfecta con carnes y pastas con salsa de tomate o queso, pero como es tan “femenina” y tiene tan buena acidez, te sorprenderá también con pescado o salmon a la parrilla.  Si te topas con ella, ya la conoces, llévala a tu próxima reunión de familia o amigos y sorprende a todos con mi historia.

Doreen Colondres es celebrity chef.  Autora del libro La Cocina No Muerde.  Una viajera incansable, graduada y certificada en cocina y vinos. Síguela en Facebook e Instagram @DoreenColondres y visita www.LaCocinaNoMuerde.com o adquiere su libro en Amazon o Itunes.