Martes 12 de Diciembre 2017

“Me puse histérica”: Madre descubre al cambiar el pañal de su hijo que fue circuncidado sin su permiso

Durante cuatro años, una británica luchó para que las autoridades escucharan su caso, pues considera que se realizó una "mutilación genital" en contra de su hijo

Guía de Regalos

“Me puse histérica”: Madre descubre al cambiar el pañal de su hijo que fue circuncidado sin su permiso
La madre dijo que al ver la circuncisión de su hijo se puso histérica y tuvo que irse de la habitación.

Una madre británica hizo pública su angustia al descubrir que su hijo había sido circuncidado sin su consentimiento.

La mujer, de Nottingham, Inglaterra, dijo que abrió el pañal de su hijo para cambiarlo y se lo encontró cubierto de sangre.

“Me tuve que ir de la habitación porque me puse histérica”, dijo la madre, que no quiere ser identificada.

El niño, cuyos padres están separados, fue circuncidado en julio e 2013 en un centro médico inglés cuando tenía tres meses, durante una visita a los abuelos paternos, que son musulmanes.

Desde entonces, han pasado cuatro años durante los que la madre ha estado batallando con las autoridades británicas para que hicieran algo al respecto.

Ahora tres personas acaban de ser arrestadas, incluido un hombre de 61 años que se cree que es médico, bajo sospecha de un delito de causa de lesiones corporales graves con intención dolosa.

“No es un delito criminal”

La circuncisión masculina es una práctica común en las comunidades judías y musulmanas, así como en algunas africanas. La mayoría de las circuncisiones que se hacen por motivos culturales y religiosos se hacen durante la infancia.

En Reino Unido, se estima que el 16% de los hombres entre los 16 y los 44 años están circuncidados.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 75% de los estadounidenses están circuncidados por motivos que no son religiosos o culturales.

“Como hablar con las paredes”

Inicialmente, la madre británica contactó a los servicios sociales para contarles lo ocurrido y al año siguiente, en noviembre de 2014, a la policía del condado de Nottinghamshire.

Se abrió una investigación pero la policía concluyó que el caso no era un delito criminal y se lo refirió al Consejo Médico General.

“Le escribí al representante parlamentario de mi distrito electoral y no me hizo caso. Parecía que hablaba con las paredes”.

Posteriormente la madre recibió ayuda de un grupo de presión contra la circuncisión llamado Men Do Complain (Los hombres sí se quejan) y de una conocida abogada de derechos humanos llamada Saimo Chahal QC, quien le escribió a la policía de Nottinghamshire para reabrir la investigación.

¿Una cuestión de derechos humanos?

Según la Asociación Médica Británica, en Reino Unido se asume en general que la circuncisión masculina es legal cuando hay un consentimiento válido y no existe mucha regulación al respecto.

Sin embargo la madre del niño dice que lo que le hicieron a su hijo fue una “mutilación genital masculina” y que debería considerarse igual que la mutilación genital femenina, que está prohibida en Reino Unido y se considera una forma de abuso de menores porque puede dañar gravemente la salud de las mujeres.

“Hasta es ilegal cortarle la cola a los perros. He vuelto a casa llorando como nunca al pensar que un perro tiene más derechos que mi hijo“, declaró.

“Hay algo que está mal en todo esto. Se protege a un perro, se protege a una niña, pero no a un niño”.

Después de recibir la carta de la abogada Chahal, la policía reabrió la investigación y arrestó el 21 de junio, cuatro años después de los hechos, a los tres sospechosos, que fueron puestos en libertad a la espera del avance de la investigación.

“Aunque algunas personas con creencias religiosas ven la circuncisión como algo normal, otras lo consideran un asalto innecesario que puede causar daños físicos y psicológicos”, dijo la abogada.

En este caso, “la madre claramente no había consentido la circuncisión del hijo, lo cual puede ser una delito criminal”.

Falta de empatía

Desde la circuncisión, la madre dice que su hijo ha sufrido infecciones recurrentes y que su pene se inflama e irrita con regularidad.

También argumenta que el procedimiento le ha afectado emocionalmente a ella, además de a su hijo.

Dijo además que sintió que mucha gente no tenía ninguna empatía hacia ellos. “Hasta hubo un par de policías que me dijeron cosas como “oh, mi marido está circuncidado, yo creo que es mejor”. O “son más duros de lo que parece, esto los enseña a ser más fuertes”. Me hacían comentarios así, tontos. Me parte el corazón”.

Ahora, la madre siente cierto alivio de que finalmente las autoridades hagan algo sobre el caso y espera que lo que le ocurrió a ella y a su hijo ayude a concientizar a la gente.

“No me puedo creer que para llegar a este punto hayan tenido que pasar cuatro años”.

Los activistas contra la circuncisión creen que la visibilidad que tomó el caso podría abrir las puertas a una oleada de demandas por “mutilación genital masculina” de hombres que fueron sometidos a ese procedimiento en la infancia sin necesidad médica, antes de poder decidir por sí mismos qué querían hacer con sus cuerpos.