Domingo 30 de Abril 2017

A más estrés, menos deseo sexual

Sexóloga ofrece recomendaciones para revertirlo y no poner en peligro la relación de pareja

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A más estrés, menos deseo sexual

La presión laboral, el desempleo, los problemas económicos o de salud, las nuevas medidas migratorias del actual gobierno y las tensiones provocadas por las exigencias del diario vivir son los causantes principales del estrés que inhibe el deseo sexual, alterando muchas veces la relación de pareja.

Y es que como lo han demostrado diversos estudios en torno al estrés, éste es uno de los factores que provoca la pérdida del deseo sexual tanto en los hombres como en las mujeres y, generalmente, quien lo padece no se da cuenta de ello hasta que su nivel cae drásticamente.

Por qué se da

Médicamente se sabe que cuando una persona ha estado por largo tiempo bajo estrés, su cuerpo comienza a producir más cortisol —una hormona esteroide de la corteza suprarrenal y conocida como “la hormona del estrés”— en la sangre y esto hace que se reprima la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas.

En el caso específico del decrecimiento de las funciones sexuales, este se presenta ante el bloqueo de la producción de la testosterona, la hormona sexual con mayor importancia para el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres.

Por lo regular, en los hombres la inapetencia sexual (ya sea en pareja o en solitario) causada por la acumulación de estrés se manifiesta con problemas de eyaculación precoz y la disfunción eréctil,  mientras que en las mujeres con vaginismo y anorgasmia.

Qué hacer

En el blog del Instituto Gottman (co-fundador por el Dr. John Gottman, especializado en psicología y profesor emérito de la Universidad de Washington), la sexóloga Maj Wismann recomienda poner atención inmediata a los síntomas, “no tirar la toalla” y buscar la orientación profesional adecuada.

“Es extremadamente importante buscar la orientación adecuada y aprender cómo el estrés afecta el deseo sexual”, alerta la especialista. “Familiarizarse con los entresijos [del problema] hace más fácil navegar a través de éste como pareja, ya que bajo esta situación una cosa es absolutamente cierta: el cónyuge estresado no es el único que sufre”.

Así que para encarar y superar el problema en pareja, Wismann señala que fuera de la ayuda profesional se deben seguir las siguientes medidas:

1. Hablar con el compañero o cónyuge sobre las presiones cotidianas que generan el estrés

“Cualquier persona puede sentirse estresada, no hay razón alguna para sentirse avergonzado o avergonzada”, resalta la sexóloga. “Todos corremos el riesgo de sufrir estrés”.

2. Decidir manejar el estrés como un equipo

Luchar contra el estrés en pareja es mucho mejor que encáralo a solas. Esto no solo “aumentará el sentido de unidad”, sino también “la satisfacción de saber que se fue capaz de sobrepasar algo juntos”.

3. Aceptar que el deseo sexual fluctúa

El aceptar que el apetito sexual fluctúa, y aún más cuando se está bajo estrés, ayudará al mantenimiento de una vida sexual  también satisfactoria bajo estas circunstancias, al comprender que  se necesitará más tiempo para que el cuerpo se sienta excitado. “La persona estresada tendrá que centrarse en permitir que su ‘sistema nervioso frenado’ se ponga en marcha”, dice la experta.

4. Concentrarse en activar el ‘sistema nervioso frenado’

El rompimiento de la inhibición sexual causada por el estrés requiere de una lucha persona y en pareja para reprogramación física y mental el volver a sentir el placer sexual.

“Aquí es donde los abrazos, besos y otros toques amorosos de parte de la pareja no estresada pueden ayudar”, resalta Wismann. “Besar y abrazar a la pareja tensionado un poco más, e incluso ofrecerle un agradable masaje de 30 minutos, ayudan.  Con estas sencillas acciones se obligará al cuerpo a pasar del estrés a la relajación, si la persona estresada se lo permite”.

Otras recomendaciones generales

En estos casos, tanto sexólogos como especialistas de la salud mental aconsejan seguir estas pautas para hacerle frente al problema que supone la falta de apetito sexual:

  • Comprensión por parte de la pareja. Es importante que el compañero o compañera de la persona sin apetito sexual a causa del estrés no la presione para tener sexo ya que esto le puede general más ansiedad.
  • Aprender técnicas de manejo del estrés. Los tratamientos terapéuticos para controlar el estrés — como lo son la respiración, la relajación, el positivismo, el cambio de los pensamientos y de ciertas actitudes conductuales— son vitales para lograr la superación de los trastornos sexuales.

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