Miércoles 18 de Octubre 2017

Los síntomas de una enfermedad cardiaca que las mujeres no deben ignorar

¿Cuáles son los factores de riesgo que deben atender? ¿a qué edad comienza a ser más frecuente la posibilidad de enfermar el corazón?
Los síntomas de una enfermedad cardiaca que las mujeres no deben ignorar

Las mujeres suelen subestimar el riesgo de padecer un infarto u otras enfermedades del corazón y desoyen los síntomas que pueden aparecer. Estadísticas nacionales e internacionales, revelan que la primera causa de muerte en la mujer es la enfermedad cardiovascular superando al cáncer.

Con los cambios culturales y sociales de las últimas décadas, las mujeres trabajan más horas, viven situaciones de estrés laboral a la par de los hombres, ocupan cargos gerenciales y en paralelo crían a sus hijos y mantienen las tareas del hogar. Esta combinación determina un gran estrés cotidiano en la mujer, sumado a que dedican menos tiempo para realizar actividad física y fuman más que antes.

Por estos motivos, el riesgo cardiovascular aumenta y más aún a partir de la menopausia. Con la caída de los estrógenos se observa un aumento en los niveles de colesterol (aumenta el colesterol LDL -malo- y desciende el HDL -colesterol bueno), la presión arterial puede aumentar, si existen antecedentes familiares de hipertensión.

Suelen subir de peso con una redistribución de la grasa a nivel abdominal, asociado a alteraciones metabólicas y, a su vez, a que muchas mujeres abandonan la actividad física. Las mujeres mayores de 75 años tienen más riesgo cardiovascular de insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria que los hombres, sin embargo, los hombres son quienes consultan con más frecuencia al cardiólogo.

Factores de riesgo diferentes en hombres y mujeres

Diferentes estudios revelan que el impacto de los factores de riesgo es diferente en hombres y mujeres:

En conclusión, para cuidar el corazón de la mujer es vital tomar conciencia, abandonar el cigarrillo, promover hábitos alimentarios saludables en base a una dieta Mediterránea con mayor consumo de frutas y verduras, pescado, aceite de oliva, frutos secos, alimentos ricos en calcio, así como fomentar 30 minutos de actividad física diaria y mantener un peso saludable.