Jueves 20 de Julio 2017

Controla el enojo para que tus hijos no mientan

Estudio revela que los menores tienden a decir la verdad o mentir de acuerdo a cómo sus progenitores actúan cuando les comunican sus faltas
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Los niños son más propensos a confesar faltas si creen que los padres reaccionarán positivamente.

Así lo determinó el reciente estudio “Children’s confession- and lying-related emotion expectancies: Developmental differences and connections to parent-reported confession behavior”, realizado por la Universidad de Michigan (UM).

Para llegar a esta conclusión, los investigadores Craig Smith (del Centro para el Crecimiento y Desarrollo Humano de la UM) y Michael Rizzo (de la Universidad de Maryland), analizaron las emociones y opiniones de un grupo de menores —entre las edades de 4 y 9 años— asociadas con decir la verdad o mentir al momento de hablar con sus padres sobre sus faltas.

Durante la dinámica de la investigación, a los participantes se les preguntó sobre qué pensarían y sentirían al estar involucrados en una serie de situaciones hipotéticas en las que cometían fechorías y luego o bien mentían o confesarían su culpabilidad ante sus papás.

Los resultados

Las opiniones y emociones arrojadas ante la posible reacción positiva o negativa de sus padres fuero sorprendentes:

  • Los niños que anticipan que sus padres se sentirán contentos si ellos confiesan sus faltas son más propensos a decir la verdad aún a sabiendas que corren el riesgo de ser castigados por las mismas.
  • Los mayorcitos (7 a 9 años) son más propensos a confesar la verdad que los más pequeños (4 y 5 años), que a menudo —ante la reacción negativa de los padres— tienden a centrarse en los beneficios asociados con la mentira.
  • Los menores entre los 7 y 9 años asociaron con mayor frecuencia la culpabilidad con la mentira y las reacciones positivas de sus padres con confesar. Igualmente, fueron más propensos a hablar de la injusticia de la mentira y la rectitud de la confesión. Sin embargo, aclaró Smith, esto no significa que los niños pequeños no experimenten culpabilidad o no entiendan que mentir es malo.

Las enseñanzas

Se podría decir que los resultados de estudio, publicado en la edición de enero de la revista Journal of Experimental Child Psychology, ponen en la cabeza de los padres esta pregunta: ¿Cómo debo reaccionar cuando mi hijo o hija reconoce una transgresión o falta?

Una forma segura de garantizar que un niño mienta es reaccionando negativamente, resalta Smith en el comunicado sobre los resultados de la investigación.

Es así que si se desea que el hijo o la hija confiese sus faltas o malos pasos “lo mejor es transmitirle que vas a escucharle sin enojarte de inmediato”.

“Como padre, puede no hacerte feliz lo que hizo tu hijo o hija, pero si deseas mantener una línea abierta de comunicación, puedes tratar de demostrarle que estás feliz con lo que él o ella te ha dicho al respecto”, resalta Smith.

Esta comunicación abierta es importante desarrollarla desde la niñez debido a que “se vuelve aún más crítica cuando el niño es un adolescente y tiene que lidiar con asuntos de adultos, como si puede confiar en sus padres de pedirles que lo recojan y lleven a casa porque se pasó de copas o contarles que está involucrado o involucrada en el uso de drogas”, agrega Smith.

La doctora Ana Nogales, basada en Los Ángeles y psicoterapeuta de niños, adolescentes, adultos, parejas y familias, está de acuerdo con los resultados del estudio y dice que éstos vienen a dejar claro que “cuando los padres ejercen su autoridad a través de gritos, intimidación, amenazas, agresión o el castigo físico, los hijos esconden las cosas y mienten por temor”.

“Cuando los padres demuestran una actitud positiva y receptiva cuando los hijos les están confesando que hicieron una travesura o acción no aceptada, y tienen la paciencia de escucharlos y dejarles saber con tranquilidad su opinión, ayuda o intervención ante el problema, estos niños siempre se dirigirán a sus papás con la verdad, porque tienen confianza en ellos y saben que siempre los van a guiar y apoyar en todo”, resume la Dra. Nogales.