Sábado 21 de Octubre 2017

La mentira de seguir con tu pareja “por tus hijos”

Aunque no exista amor, algunas personas prefieren seguir con su pareja por temor a que sus hijos sufran
La mentira de seguir con tu pareja “por tus hijos”
Una vida familiar hostil no es lo mejor para los pequeños.
Foto: Shutterstock

La idea de fomentar una crianza con la presencia física de ambos padres se convierte en prioridad para muchas parejas que anteponen el bienestar de sus hijos al propio. Esto no sorprende teniendo en cuenta la ilusión de proveer un ambiente con la figura paterna y materna presentes como en cualquier familia tradicional.

Pero en el mundo real, sabemos que esto no siempre es posible. ¿Qué pasa cuando acaba el amor? ¿Cuándo asoma la indiferencia y el hastío hacia la pareja? ¿Es aceptable permanecer en la relación por temor a exponer a los hijos al sufrimiento?

“La separación, en algunos casos, no es tan simple, principalmente cuando se tienen hijos”, responde la psicóloga Omayra Rivera Rivera. “Una posible separación puede afectar a los hijos significativamente. Por tal motivo, muchas parejas deciden permanecer juntos por no afectarlos”.

Ahora bien, “si se trata de si es correcto o no, la contestación sería no. Los hijos no deben ser el motivo para mantener una relación”, enfatiza la doctora.

Además de los hijos, entre las razones que pueden motivar a permanecer al lado de la pareja aun cuando el amor ya se ha ido, son el miedo a la soledad, la dependencia emocional y económica o el miedo al qué dirán , según explica Rivera Rivera.

Las consecuencias

La psicóloga aclara que, “definitivamente, mantener una relación por razones que no sean precisamente el amor, le abre la puerta a dificultades mayores como la infidelidad, el maltrato físico y/o emocional”. Y añade que “lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia”.

La doctora analiza que “esto también tiene que ver con la autoestima de cada persona, metas y expectativas futuras. Existen parejas que tristemente se acostumbran a la indiferencia y a ese estilo de vida, y piensan que su felicidad ahora depende de sus hijos. La pregunta sería, si ellos (los hijos) no existieran, ¿cuál sería su razón de ser?”

A su vez, la psicóloga puntualiza que “no puede ser saludable, ni emocional ni psicológicamente, permanecer en una relación cuando te impulsan otras razones que no sean tus propios deseos”. Como consecuencia, “esto puede desembocar en una serie de problemas psicológicos como depresión, ansiedad, deterioro laboral, social, entre otros problemas”. Además, “muchas personas ven el final de una relación como un fracaso, pero no tiene que ser así”. Por el contrario, conviene comprender que “muchas relaciones cumplen su ciclo y lo mejor para todos es que cada uno siga su camino. No tiene sentido mantener una relación que no satisface, por los hijos”.

pelea familia

Por otro lado, hay quienes creen que cuando una persona se queda al lado de la otra, es porque, en el fondo, siente algo de amor o algún grado de dependencia hacia su pareja. En este caso, piensan que los hijos pasan a ser sólo una excusa para justificarse continuar en una relación que no les satisface.

Al respecto, la doctora señala que “es natural que haya sentimientos encontrados cuando una relación está en crisis o a punto de terminar. Son muchos los recuerdos y es difícil determinar si aún se siente amor o no hacia la pareja”. A esto cabe añadir que se trata de una experiencia “muy individual y requiere de un proceso de introspección, análisis e incluso hasta ayuda profesional para revaluar nuestros sentimientos, analizar las razones que nos hacen considerar separarnos para entonces, sólo entonces, tomar la decisión correcta”.

Sin embargo, conviene reflexionar que “a veces se posterga una decisión que debió ser impostergable”. Además, “tristemente, no tomar decisiones a tiempo a sabiendas de que la falta de amor es el ingrediente esencial que hace tiempo no existe en la relación, provoca que surjan emociones y situaciones más conflictivas que se pudieran haber evitado”.

Crianza infeliz

Quienes lo ven como un sacrificio loable se apoyan en la idea de que es la mejor decisión en favor de los hijos. Pero, ¿realmente existen beneficios para los menores? “Tal vez, ninguno”, responde enfática Rivera Rivera. “Pudiéramos estar criando niños infelices”, añade. En cambio, “si luego de una separación la pareja logra mantener una relación cordial y dedican calidad de tiempo a sus hijos, esto será de más beneficio que mantenerlos en un núcleo plasmado de discusiones constantes y falta de afecto”.

Además, la doctora observa que “definitivamente hay padres que están presentes los siete días a la semana y eso no garantiza que sean buenos”. Por otro lado, la edad de los menores al momento de la separación de sus padres es significativa. “Si son pequeños, lo asimilarán mejor. En el periodo de adolescencia, puede ser más difícil”, especifica.

padres divorcio

Cabe mencionar que “la forma en que los padres manejen este proceso y se lo comuniquen a ellos, además de la relación que cada parte mantenga con sus hijos después de la separación, ayudará en gran manera a sobrellevar la situación de manera más saludable”.

La psicóloga puntualiza que “los padres deben estar presentes en la vida de sus hijos, independientemente de los sentimientos o decisión de la pareja de seguir juntos o no”. Y añade que “el hecho de que una pareja termine su relación no debe implicar distanciarse de los hijos y, mucho menos, que se utilice a éstos como ‘venganza’ por resentimientos que se tengan”.

Reflexiona al respecto

La doctora recalca que cuando “una de las partes se siente en la obligación de permanecer en la relación por sus hijos, esto puede provocar resentimientos, sentimientos de frustración y a la larga se creará un clima que finalmente puede desembocar en afectar la imagen de los padres hacia los hijos”.

Además, “las parejas felices tienden a criar hijos más sanos, con miras al éxito y vidas más plenas”, resalta la psicóloga. “Una separación es difícil, pero es mejor hacerla a tiempo que enfrentar posteriormente las consecuencias a raíz de no hacerlo”.