Miércoles 22 de Noviembre 2017

Cinco buenas razones para celebrar que te rompieron el corazón

La experiencia, por terrible que sea, te deja más fuerte
Cinco buenas razones para celebrar que te rompieron el corazón
El dolor físico (y emocional) pasa. Nuestro corazón se regenera solo.
Foto: Shutterstock

Una de las experiencias más dolorosas es que nos rompan el corazón. No se trata de dramatismo sino de pura ciencia: una vez que se ve amenazado el amor que nuestra relación nos daba, los neurotransmisores del placer como la dopamina caen.

Entonces, nuestro cuerpo cual adicto en abstinencia, extraña esa sensación y esa dependencia provoca dolores en el estómago, temblor y dolor muscular, presión en el pecho y más. ¿Ya no suena tan cliché eso de “romper el corazón”, no?

Pero el dolor físico (y emocional) pasa. Nuestro corazón se regenera solo. Un cliché más: el tiempo lo cura todo. ¡Y es que es verdad!

Los días van pasando y nos sentimos más aliviadas y tranquilas. Empezamos a analizar objetivamente cuánto nos afecta en realidad ese rompimiento y cuánto nos beneficia.

Aquí te damos cinco razones para que levantes la cabeza y sigas adelante:

1) Te conectas con tus emociones: Cuando una relación termina, se caen las caretas. No ante los demás sino ante nosotras mismas. De pronto, sin importar cuan inteligentes y empoderadas nos creamos, hay cosas que siempre duelen. Y eso está bien. Reconocer nuestra sensibilidad y desahogar nuestras emociones es sano. No quiere decir que debamos revolcarnos en la tristeza, pero sí permitirnos ser vulnerables. Si lo compartimos con nuestras amigas, mejor. Sentir y mostrarlo no tiene nada de malo.

2) Descubres cuán fuerte eres: Después de pasar meses, quizás años con alguien, se genera una dependencia y complicidad natural. Es fácil perderse un poco dentro de una pareja. Pero el rompimiento hará que redescubras tu capacidad y compruebes que estarás bien sola. Al fin y al cabo, así empezaste. Abrazarás tu libertad y comprobarás una vez más que no te hace falta nadie para ser feliz, te bastas y te sobras.

3) Reconectas con tus amigas: Durante una relación, nos podemos volver un poco ingratas. De pronto tenemos menos tiempo (y ganas) de estar con nuestras amigas. Es muy magnética la imagen del novio pero cuando eso termina, nos libramos de su órbita. Entonces ahí están nuestras amigas. Las que nos soportarán los primeros días cuando solo sepamos hablar de él. Y después, con firmeza, nos harán pisar tierra y continuar con la vida.

4) Redescubres placeres: Al estar enamoradas, es fácil confundirnos. A veces sin darnos cuenta nos vamos convenciendo de que cada pizca de emoción y alegría viene de nuestra relación. Un rompimiento pone las cosas en perspectiva. Otra vez empezamos a disfrutar de la satisfacción de hacer bien nuestro trabajo, la ilusión de estudiar una nueva carrera o la ternura del amor de nuestra familia. Hay más alegría fuera de tu relación. Mucha más.

5) Adiós rutina, hola emociones nuevas: Disfruta de tu soltería y no corras a la siguiente persona. Si teprecipitas es probable que la herida anterior no cierre bien y que, si te toca alguien que vale la pena, termines arruinándolo todo por no estar lista. Una vez soltera disfrutarás otra vez la emoción y la diversión de conocer a alguien nuevo. Diviértete, nadie te dice que saltes de uno a otro, para degustar algo del material tampoco viene mal de vez en cuando.

Te han roto el corazón y lloraste por eso. Ya está. Sácalo del sistema y ahora aprecia lo que has aprendido. Reconoce tu soltería como una oportunidad de conocerte más porque (último cliché de la nota): todo pasa por algo.