Sábado 16 de Diciembre 2017

¿Compra el dinero la felicidad?

Quizás todos hemos soñado en algún punto, en cómo serían nuestras vidas si nos ganáramos la lotería

Guía de Regalos

¿Compra el dinero la felicidad?
Creo que equivocadamente relacionamos el dinero con la felicidad./Shutterstock

Creo que todos los seres humanos tenemos aspiraciones en la vida. Algunos quieren estudiar, tener una familia, ir a la luna, o tal vez algo tan directo como ser millonarios. Quizás todos hemos soñado en algún punto, en cómo serían nuestras vidas si nos ganáramos la lotería.

En lo personal, lo he hecho en decenas de ocasiones. Me he sentado a pensar en como reaccionaría, en que haría y en como sería mi vida si tuviera el ‘golpe de suerte’ y me ganara la lotería. No les miento, me imagino muy feliz, pero creo que equivocadamente relacionamos el dinero con la felicidad.

Hace unos días tuve una conversación con una muchacha, quien sin duda alguna es millonaria. Sus padres le han dado todo y el dinero no es una de sus preocupaciones. Aparte de todo tiene lo que muchas envidian: belleza y juventud.

A primera vista parecía una joven muy feliz con la vida perfecta- que todos, en el fondo anhelamos. La muchacha estaba de vacaciones con sus amigas seguramente gastándose una fortuna, comprándose lo que se le antojara y hospedándose en el mejor hotel. Desde mi perspectiva, la chica se veía muy contenta, pues no paraba de reírse y tomarse fotos con sus amigas.

Después de escucharla hablar por mucho rato, alguien me sugirió que le preguntara, “¿De qué o de quién te escapas cuando sales de vacaciones? Creo que nadie le había hecho esa pregunta en su vida, pues la chica tan elocuente se quedó sin palabras por unos minutos y me dijo, “no sé”.

Horas después se me acercó para decirme que tenía una respuesta a mi pregunta. Me confesó que se escapaba de si misma y que hace unos meses esta yendo a una terapia porque se ha vuelto adicta a una peligrosa droga. Sin entender cómo o por qué motivo, me dijo que no era feliz, explicándome que tenerlo todo, sin restricciones, le quitaba ‘el sentido’ a su vida.

Con lágrimas en sus ojos, la jovencita me dijo que su padre trabaja todo el día y que nunca está en casa. Me contó que su madre, quien como ella, tampoco trabaja, se ha vuelto adicta al alcohol y que ahora es imposible hasta tener una conversación con ella. La chica que todas su amigas envidiaban, me dijo que se escapa de su soledad y de su falta de propósito en la vida.

Cuando terminó de hablarme me dijo, ¿Y tú? ¿Eres feliz? No me tomó ni un segundo en decirle que si. En mi casa siempre se ha trabajado para vivir y de niña nunca tuve mucho dinero, pero si un padre y una madre presentes en mi vida. Eso, para mi, es ser rico y ser feliz.

Espero sus comentarios,

 

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

www.CarolinaSarassa.com