Viernes 19 de Enero 2018

Etiqueta de gimnasio

Personajes molestos y cómo no convertirse en una de ellos  
Etiqueta de gimnasio
Ciertos personajes en el gimnasio pueden arruinarte el entrenamiento.

Hay quienes ponen el despertador dos horas antes, para hacer ejercicio antes del trabajo; y quienes se van directo después de la oficina, porque si pasan antes por la casa se les va la motivación. Sea como fuese, ir al gimnasio requiere planificación, motivación y energía.

Pero llegar al gimnasio es sólo la mitad del esfuerzo. Después es importante quedarse el tiempo necesario, si queremos obtener resultados. Y uno de los obstáculos que puede impedirlo es la presencia de ciertos personajes molestos, que siempre andan rondando entre máquinas cardio y pesas.

Compilamos una lista de sus características para que puedas reconocerlos y escapar a tiempo, antes de que arruinen tu entrenamiento.  La lista también te ayudará a identificar si te estás convirtiendo en una de ellos, y a explicar el por qué últimamente te sientes tan aislada cuando vas al gimnasio.

  •  Opinión no solicitada. Uno de los personajes molestos más comunes en el gimnasio es el experto a quien le gusta opinar sin que nadie se lo pida. “En  lugar de hacerlo de ese modo, debes estirar más los brazos, o las piernas – o la parte del cuerpo que estés intentando mover”. El mayor problema con los “expertos” es que no siempre lo son, y sus consejos podrían causarte serias lesiones.
  • En busca de amor. Nunca falta el solitario caballero que usa el gimnasio como si fuese un sitio de citas. Se identifican rápidamente por su sonrisita insinuadora, y porque cada vez que te das vuelta a mirar, tienen fijados sus ojos en tu nuca y otras partes del cuerpo. El problema con las citas de gimnasio es que si la relación no funciona, como en el 99% de los casos, después tendrás una excusa más para no ir a ejercitar.
  • Facilidad de palabras. Por algún motivo, la mayoría de estos personajes suelen ser mujeres y su área de ataque preferida son los vestuarios. Son aquellas personas que tardan más en cambiarse que lo que tardan ejercitando, y mientras lo hacen aprovechan para compartir sus vivencias con todas aquellas que están tratando de vestirse rápidamente para poder escapar. Si quieres evitar caer presa de una de sus largas conversaciones, lo mejor es  mantener la mirada baja todo el tiempo y vestirte rápido. Si te descuidas, te siguen hasta el auto.
  • Sonidos guturales. En la mayoría de los gimnasios siempre hay un personaje que necesita comunicar en voz alta el esfuerzo que está haciendo. Quizás se pueda comprender que al hacer fuerza se le escape un grito, una o dos veces. Pero si con cada ejercicio necesita hacer exclamaciones, le arruina el entrenamiento de cualquiera. Para estos casos, la única opción son los auriculares o los tapones para los oídos.
  • Todo para mí. Otro típico personaje molesto es el que se instala en una de las máquinas de hacer ejercicios y se queda por horas, ya sea haciendo interminables repeticiones, o leyendo los textos de su teléfono. Este tipo de personaje viene con diferentes variaciones: el que se turna con otro amigo para hacer repeticiones, y entre los dos se acaparan la máquina por más de media hora, y el que pareciera que está esperando a que empieces un ejercicio para acercarse y preguntarte, “¿Perdón, te falta mucho?”.