Martes 21 de Agosto 2018

La disciplina estricta pierde seguidores

Nuevos reportes confirman que el castigo punitivo en los niños es perjudicial e inefectivo
La disciplina estricta pierde seguidores
Foto: Shutterstock

Locura es repetir las mismas acciones y esperar resultados diferentes. Albert Einstein

Los seres humanos podemos aprender lecciones invaluables de cada experiencia, y al mismo tiempo, repetir errores cuando no sabemos aprender de los fracasos. Un ejemplo de esto es la manera en la que disciplinamos a nuestros hijos. Si bien la pedagogía y la psicología infantil han avanzado ininterrumpidamente en las últimas décadas, hay quienes insisten en técnicas de disciplina de siglos atrás que han demostrado ser ineficaces y negativas.

“Los niños responden bien cuando pueden”, indicó el Doctor Ross Greene, fundador y director de Vidas en balance (livesinthebalance.org), un proyecto educativo que busca cambiar la conversación sobre los niños con problemas de conducta. Greene propone intervenciones que fomenten la comunicación con el niño, lo ayuden a desarrollar habilidades  que le permitan lidiar con las demandas externas, y a ser proactivo en resolver sus propios problemas de comportamiento, en lugar de intervenciones punitivas, de castigo y enfrentamiento.

Greene propone un acercamiento a los problemas de conducta conocido como Soluciones colaborativas y proactivas (Collaborative & Proactive Solutions). Según el experto, muchos niños y jóvenes carecen de las habilidades para responder a demandas y expectativas, y es por ello que no responden a ellas de manera positiva.

Un ejemplo es cuando el niño responde gritando, escupiendo, mintiendo, pegando o aislándose de los demás. Para poder responder de manera adaptativa, el niño necesita desarrollar ciertas habilidades específicas que le den el control de sí mismo y de sus reacciones.

“Cuando tratamos de resolver problemas de comportamientos a través de imposiciones y castigos, sólo fomentamos la actitud de desafío.  Si en cambio, recopilamos toda la información que podemos sobre el niño, consideramos su punto de vista y lo involucramos en la resolución del problema, desarrollando un plan de acción en conjunto, obtendremos un resultado más realista y satisfactorio”, explicó.

Tobogán de la escuela a la prisión

Recientemente, la Alcaldía de Nueva York presentó el reporte Seguridad con Dignidad (Safety with Dignity) ofreciendo estrategias para mejorar el clima de las escuelas públicas de la ciudad. El reporte, aplaudido por la Unión de Libertades civiles (aclu.org), busca minimizar el uso de suspensiones, arrestos y otras medidas estrictas de disciplina que empujan a los estudiantes a abandonar sus estudios e impacta desproporcionalmente a los estudiantes de color y con necesidades especiales.

La tendencia que existe en las escuelas de EEUU, conocida como “Tubería de la escuela a la prisión” (School to Prison Pipeline), ha sido criticada por educadores, padres, políticos y funcionarios, que reclaman servicios educacionales y de consejería para niños de color, con discapacidades de aprendizaje o de bajos recursos, en lugar de enviarlos a sistemas de justicia para menores.

Estadísticas y reportes coinciden en  que la “Tolerancia cero” de las escuelas criminaliza las infracciones menores cometidas por los niños, convirtiéndolas en un asunto policial.

De acuerdo a información de ACLU, los niños que son suspendidos o expulsados de la escuela por asuntos escolares tienen tres veces más posibilidades de entrar al sistema judicial juvenil al año siguiente.

Según Green, el riesgo de los niños en caer en llamada “tubería de la escuela a la prisión” aumenta en los casos de niños con desorden de atención e hiperactividad (ADHD), niños abusados o que han experimentado trauma, niños con distintos niveles de autismo, niños indigentes, con depresión y con discapacidades de aprendizaje.

“Los niños con problemas de conducta son muy incomprendidos. Son enfrentados y castigados de manera reactiva, punitiva, unilateral, inefectiva y contraproducente”, dijo Greene. “No sólo no los estamos ayudando, sino que estamos empeorando las cosas. Esto resulta en cantidades de niños sin esperanza, alienados, a veces agresivos y a veces violentos”.