Miércoles 19 de Diciembre 2018

Test: ¿Eres de los mentirosos en la oficina?

En el trabajo, la deshonestidad es más común de lo que pensamos, pero no siempre es conveniente
Test: ¿Eres de los mentirosos en la oficina?
Las mentiras en la oficina pueden generar problemas de confianza.
Foto: Shutterstock

Parece que algunos colegas no han oído la frase “el pez, por su boca muere”, ya que se han convertido en profesionales no sólo de su materia, sino también de transformar una simple explicación en un auténtico embuste. Y sin duda, tarde o temprano alguien se da cuenta de sus mentiras.

Tú, ¿cómo andas en este tema? Responde las preguntas con honestidad y averígualo.

1.    Recibes una llamada de tu jefe y te pide le envíes un documento por correo. Tú no has llegado a la oficina porque se te durmió el gallo, es decir, el despertador jamás sonó, ¿qué le dices inmediatamente después de quitarte las lagañas?
a)    No hay internet, la computadora anda fallando, no hay nadie en la oficina a quien pedirle ayuda, pero en cuanto quede lo envías.
b)    Me sorprende que no lo tenga si se lo has enviado varias veces –hay que despistar al enemigo-, pero vas a revisar tu correo.
c)    Que vas retrasado, le ofreces una disculpa y le aseguras mandarlo en cuanto llegues a la oficina.

2.    ¿Qué color de mentiras utilizas con más frecuencia?
a)    Como la canción: De colores.
b)    Depende del sapo, la pedrada.
c)    Blancas.

3.    Encuentras a tu alma gemela en el tema laboral, vaya, son dos gotas de agua, ¿lo contratarías?
a)    Definitivamente no, ¡qué miedo!
b)    No sé, aunque sería una chulada de profesional, tendría que valorar la situación.
c)    Sí.

4.    En plena junta con tu jefe te das cuenta que la lista de pendientes es larga como la fila para comprar el pan recién hecho, y que hay algunas tareas que no has resuelto desde hace meses. Al momento de reportar, ¿cómo manejas la situación?
a)    Pues le invento una excusa para cada pendiente, desde el aterrizaje de un Ovni hasta cientos de llamadas telefónicas hechas, correos enviados, le echo la culpa a otros, en fin, cualquier cosa antes de admitir que se me pasó o simplemente, me chocan esos pendientes.
b)    Buscaría el empate, es decir admitiría no haber hecho lo estrictamente necesario y lo demás, pues respondería con una que otra mentirilla blanca.
c)    Acepto la situación y le digo qué pasó en cada punto.

5.    Un compañero de trabajo te pregunta si hiciste una llamada que te habías comprometido a hacer y de manera olímpica te das cuenta que lo olvidaste, así que cuando te lo encuentras en el pasillo le dices que:
a)    Hiciste la llamada, y le dices las fechas y horarios convenidos en tu supuesta conferencia telefónica.
b)    Has buscado a esta persona hasta por debajo de las piedras, pero sin suerte, por lo que lo volverás a intentar.
c)    Reconoces que la olvidaste, pero le aseguras que lo harás ese mismo día.

Mayoría de A

¿Conoces el refrán: “para decir mentiras y comer pescado hay que tener mucho cuidado”? Te cuento que quien vivió la situación número 1, le fue hecha la llamada mientras su jefe estaba sentado en su lugar, así como en el caso de la número 5 –que también es real- el proveedor y el compañero de trabajo hablaron previo a que le fuera preguntado al responsable qué había pasado.

¿Qué sucedió? Ya te imaginarás, ambos perdieron la credibilidad ante sus jefes y compañeros, y no hay remedio ante eso: es inevitable pensar que quien miente en algo tan sencillo, como un olvido o retraso, lo hará en cualquier otra situación.

Mayoría de B

La moraleja del cuento “Pedro y el Lobo” es un aprendizaje que vale la pena tener presente: puede pasarte en cualquier momento y cuando digas la verdad habrá quien la asuma como un triquiñuela más, y eso no es justo para ti. Quizá pienses que tu prestigio está sin mancha gracias a que dices -de acuerdo a tu criterio- las mentiras estrictamente necesarias.

Es un error si piensas que tu equipo de trabajo no conoce todavía tu estilo y que han olvidado si te han pescado en alguna mentirilla.

Mayoría de C

Estás convencido de que la confianza es lo más difícil de lograr en una relación laboral, por lo que la cuidas como uno de tus grandes tesoros. A ti no te dijeron dos veces ese proverbio que dice: “Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver”. Seguramente tu jefe y colegas saben que no dudarías en hacerte responsable de alguna falla mayor.

– Rufino Montoya

Colaboración Fundación Teletón
“Sé responsable de tu destino”
celeste@teleton.org.mx