Martes 21 de Agosto 2018

Cómo terminar una cita con estilo

Siempre puedes actuar como una dama y evitar herir los sentimientos del pretendiente indeseado
Cómo terminar una cita con estilo

Las circunstancias pueden variar, pero el dilema es el mismo: ¿cómo terminar lo más pronto posible una cita que resultó ser un fiasco?

Quizás te ocurrió con alguien a quien conociste a través de  una red social, y que el día del encuentro descubriste que la foto de su perfil era de hace  10 años, cuando el candidato aún tenía cabello y membresía en el gimnasio. O quizás tu amiga te arregló una cita con el amigo de su novio, “que es tan buena persona”, pero olvidó mencionarte lo aburrido e ignorante de su conversación.

Sea como fuese, terminaste sentada en un bar frente a un candidato indeseable, pensando en cómo habías desperdiciado tu tiempo maquillándote para la cita, y deseando estar en casa, viendo tu show favorito.

Si bien es cierto que el tiempo es oro, y que cada minuto frente al sujeto en cuestión puede ser penoso, no necesitas ser grosera ni lastimar sus sentimientos. Siempre es posible actuar como la dama que eres y terminar la cita con estilo. Para ello, te ofrecemos algunas estrategias que te pueden ayudar en momentos como este.

  •  Mentiritas blancas o cruel honestidad. Todo depende del candidato. Si se trata de alguien que muestra confianza en sí mismo, y que obviamente no se va a poner a llorar cuando des por finalizado el encuentro, termina tu trago y simplemente explícale que no sientes ninguna conexión personal. Si en cambio el pretendiente parece un poco inseguro, busca alguna mentirita piadosa para no lastimarlo.

Puedes decirle que cuando planearon la cita te habías olvidado de que era el cumpleaños de tu amiga y que sólo tienes tiempo para un trago. Evita la vieja estrategia de salida en la que tu amiga te llama por teléfono y te informa de una supuesta “emergencia” por la que tienes que terminar la cita. No es sólo que ya nadie se la cree, sino que te hará ver como a una mujer poco creativa.

En estos casos, es aconsejable que pagues lo que consumiste.  Hacerlo pagar, sabiendo que no tienes ninguna intención de volverlo a ver, es desconsiderado y puede crear falsas expectativas de un futuro encuentro.

  •  Breve y conciso. Por más compasión que te inspire el pretendiente, no necesitas actuar la última escena de la novela. Cuánto más dramática sea la explicación, menos creíble será. Si se trata de un pretendiente realmente patético, probablemente ya esté acostumbrado a que lo rechacen. Si por otro lado, se trata de un narcisista o un machista que descarta mujeres con total indiferencia, un poco de su propia medicina no le hará nada mal.
  •  Sutileza mal interpretada. Las insinuaciones y los comentarios sutiles no son para todos. Cuando un hombre no entiende indirectas, es mejor ser clara y precisa. No lo confundas con frases de cortesía del tipo, “Yo te llamo cuando esté con más tiempo”. Si no tienes ninguna intención de volverlo a ver, díselo de entrada, sin vueltas, para que le quede claro. A menos que te interese conservarlo como amigo, evita atender sus llamados telefónicos o contestar sus mensajes. De otro modo, corres el riesgo de que empiece a enviarte  15 mensajes de texto diarios, y se te aparezca sorpresivamente en tu trabajo para ir a almorzar.
  •  Ya que estamos. También sé honesta contigo misma. Si el pretendiente no es lo que esperabas, no quieras salvar la velada teniendo sexo  con él, “Sólo por una noche, para aprovechar, ya que estamos”. Cualquier contacto físico, por terapéutico que parezca en el momento, sólo agregará confusión y creará falsas expectativas.