Caminos del alma: en busca de lo que nunca muere

Inmigrante latina comparte su jornada espiritual que la llevó a adoptar las enseñanzas budistas
Caminos del alma: en busca de lo que nunca muere
Diana Gorbea y su maestro el Lama Gape, durante el encuentro en California.

No sólo de pan vive el hombre.
Todos tenemos necesidades espirituales que nos llevan a seguir distintos caminos.  Hay quienes adoptan las creencias y prácticas religiosas de sus padres, quienes le dan una gran importancia a su espiritualidad, a pesar de no identificarse con una religión organizada en particular, y quienes eligen seguir nuevos senderos.
Diana Gorbea, una inmigrante latina y madre de tres, encontró su llamado espiritual en el budismo tibetano. La semana pasada, durante un encuentro realizado en un centro budista de Arcadia, California, la residente de Phoenix, Arizona, junto a otros maestros espirituales o “Lamas” compartieron su conocimiento y sus historias.
En busca de lo que nunca muere
La jornada espiritual de Gorbea comenzó cuando era una adolescente, a raíz de dos eventos decisivos. A los 14 años de edad, Gorbea estuvo en estado de coma durante cuatro días, y en ese periodo vivió una experiencia “fuera del cuerpo”, que la llevó a cuestionarse todo lo que creía hasta el momento.
La segunda experiencia llegó tres meses después, cuando falleció su madre. Gorbea, cuya familia se encontraba en una buena posición económica, comprobó que “todo el dinero del mundo no podía salvar a nadie de la muerte”. Fue entonces que comenzó su búsqueda espiritual que la llevaría a estudiar en templos en el Himalaya, Nepal y alrededor del mundo.
“En un principio, comencé ‘Guru hoping’”, indicó refiriéndose a su búsqueda de un maestro espiritual. “Conocí a millares de monjes y aprendí técnicas de meditación, pero nada satisfacía ese hueco interior”, recordó.
Según la tradición budista, para crecer espiritualmente, el alumno debe encontrar a su maestro, con quien ya existe una conexión kármica previa.
 “Realmente es algo que te pone la piel de gallina, es como encontrar al amor de tu vida”, indicó Gorbea. A partir de ese momento, el alumno observa la conducta y sabiduría de su maestro y lo sigue alrededor del mundo para escuchar sus enseñanzas.

La espiritualidad de la mujer

“Las mujeres tienen una sensibilidad especial para entrar al camino espiritual”, aseguró el Lama Namkha. “A las mujeres les gusta ser respetadas por sus sentimientos, mientras que a los hombres les gusta que los respeten por sus pensamientos”, indicó.
“Las mujeres canalizan su espiritualidad de una manera diferente, porque tienen un sentido innato de compasión y sabiduría, que viene con su capacidad de ser madres”, coincidió el Lama Gape, maestro de Gorbea.
¿Es posible encontrar un balance entre el rol espiritual y el de madre?
Gorbea aseguró que sí.  La madre de tres dijo que, desde un lugar de respeto, siempre consultaba con sus hijos antes de viajar. “Mis hijos se criaron con monjes en la casa, y viven mi práctica como algo completamente natural. Muchas veces, son ellos mismos quienes quieren que vaya a un retiro, porque saben de los muchos beneficios que eso significa”, explicó.

Práctica espiritual

“El hombre ha logrado viajar a la luna, pero todavía tiene dificultad para viajar 27 centímetros, a su propio corazón”, señaló el Lama Namkha, refiriéndose a la práctica.
Para poder comenzar el día con energía positiva, Gorbea recomendó por lo menos 15 minutos diarios de meditación cada mañana.
“Todos queremos ser felices, pero no nos damos el tiempo. La onda de que estamos siempre demasiado ocupados no funciona. Cuando tenemos paz interior, todo mejora a nuestro alrededor”.