El queso puede sen tan adictivo como las drogas

Quienes comemos queso -y no somos intolerantes a la lactosa- por fin tenemos una explicación científica del por qué nuestro cuerpo nos pide queso. No les miento. No me pasa siempre pero he vivido muchas veces esas ganas descontroladas de comer queso y no poder satisfacerla ¡es terrible! También he pasado por esa sensación maravillosa de comer queso -con lo que sea- y sentir que estoy en el cielo. Hoy me enteré que es mucho más que un amor irracional: puede que sea adicta. Sí, uno puede ser adicto al queso según recientes estudios.

Los académicos de la Universidad de Michigan y del New York Obesity Research Center algo sospechaban de la adicción que pueden producir algunas comidas y por eso decidieron hacer dos estudios para determinar “Which foods may be addictive? The roles of processing, fat content, and glycemic load” donde participaron 500 estudiantes. Así determinaron que dependiendo del proceso de producción de los alimentos, algunos pueden llegar a causar adicción en la persona que los consume.

queso

 

vía Giphy

Los encuestados tuvieron que completar la Yale Food Addiction Scale -que trata de los hábitos alimenticios- y luego asignaron puntuación a un listado de 35 alimentos y las probabilidades que tienen de ser adictivos. Tras ver los resultados, la pizza -era que no- fue la ganadora por lejos. Con este resultado, decidieron preguntar por cada uno de los ingredientes  que puede tener un slice y, por supuesto, el queso fue la estrella.

¿La razón? Según los investigadores, en la producción del queso hay una proteína llamada casein –que está en muchos de los productos lácteos– y que es la causante de la gran cantidad de grasa que tiene el queso. Es precisamente esa grasa la que nos convierte en adictos a este manjar de los dioses.

La conclusión del estudio no puede ser más clara: The current study provides preliminary evidence that not all foods are equally implicated in addictive-like eating behavior, and highly processed foods, which may share characteristics with drugs of abuse (e.g. high dose, rapid rate of absorption) appear to be particularly associated with “food addiction.”

And there you go.