Lunes 10 de Diciembre 2018

Una explicación matemática de la felicidad

Una explicación matemática de la felicidad

Sería incapaz de cuestionar el trabajo de un equipo de expertos en ciencias neurológicas, matemáticas, psiquiatría y demás títulos honorarios que, luego de realizar una investigación a través de cuestionarios, resonancias magnéticas y otras tecnologías, concluyeron que la felicidad luce así:

No me preguntes qué significa la w, ni con qué valor sustituir la t. Para una analfabeta funcional (matemáticamente hablando) como yo, mirar esa ecuación y un kanji japonés es exactamente lo mismo. Mejor dejemos que nos explique quien sí sabe. El neurocientífico Robb Rutledge, líder de los investigadores de la University College London, detalló a la BBC cómo funciona la ecuación: “El cerebro trata de de pensar que deberías estar haciendo en el mundo para obtener recompensas, así que todas nuestras decisiones, expectativas y resultados se transforman en información que utiliza para asegurarse de que tomas buenas decisiones en el futuro. Todas tus expectativas y recompensas recientes se combinan para determinar tu actual estado de felicidad”. Al parecer, la ecuación suma esa información y obtiene así un índice de felicidad.

¿Qué ingredientes le pondrías a tu propia ecuación de la felicidad? Mi propuesta es:

  • A big big shot de amor y aceptación a mí misma. Porque de aquí viene la capacidad auténtica de amar a los demás. No puedo dar lo que no tengo, así que si no me amo ni me acepto, difícilmente puedo amar y aceptar a otro.
  • Una dosis de autorrespeto. Que también es la base fundamental de respeto para quienes están a mi alrededor y para marcar los límites de mi integridad.
  • Un hilo conductor que me ayude a conectar mis emociones con mis actitudes. Aprender a reconocer lo que siento y dejar de ocultarlo o de expresarlo inapropiadamente es parte del equilibrio.
  • Una buena cantidad de congruencia. Si no hablo, pienso y actúo conforme a lo que creo y siento, no hay coherencia. La incongruencia me fragmenta y me desordena.
  • Y pondría estos ingredientes en un cultivo de espiritualidad. Sentirme conectada con esa fuerza superior de mi corazón me hace sentir parte de un todo y me coloca en mi justa posición: lo que no puedo controlar, está en manos de un poder más grande que cualquier otra cosa.

Re-conectarnos con nosotras mismas para re-conocernos, re-ordenarnos y re-construirnos en el amor y el respeto es un camino hacia la felicidad. Anyway, los intentos -cada vez más abstractos- de la ciencia para explicar las emociones humanas y sus implicaciones, nunca están de más. ¿Cómo lucirán las ecuaciones del dolor, de la envidia, del amor, de la soberbia, de la tranquilidad? You name it.

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