Sábado 20 de Octubre 2018

El transporte público de NY no es peligroso para las mujeres… mmmmm

El transporte público de NY no es peligroso para las mujeres… mmmmm

Prácticamente cualquier chica que haya viajado o vivido en una gran ciudad de América sabrá lo que significa “acoso” en el transporte o en las calles, right? Una tiene que andar con los ojos bien abiertos por si algún tentón quiere pasarse de listo.

El otro día les contaba sobre algunas peripecias de vivir en una de esas ciudades catalogadas entre las “más peligrosas”. Aquí he visto todo tipo de respuestas de las chicas ante el acoso, especialmente en el subway: manotazos, bofetadas, gritos y hasta empujones. Pero también he visto a las que se quedan calladas y prefieren hacerse poco a poco a un lado para que no las toqueteen sin su consentimiento.

Esos caballeros (aunque también hay damas) deben tener un serio conflicto psicológico, porque usar una minifalda, un escote, unos pantalones ajustados o incluso amamantar en público, en en ningún caso son invitaciones a tocar o decir algo vulgar. Y nosotras deberíamos defendernos de inmediato, antes que participar en complicidad con el silencio.

acoso sexual

La Fundación Thomson Reuters, en conjunto con la organización YouGov, realizó una encuesta entre mujeres de 15 grandes capitales del mundo para saber cuáles se perciben como las que tienen un transporte más peligroso para las chicas. La verdad que no sorprende saber que Bogotá, México, Lima, Nueva Delhi, Jakarta y Buenos Aires ocupan los primeros lugares. Tampoco asombra que las chicas de estas ciudades teman aún más, viajar de noche.

Lo que sí sorprende es que Nueva York sea percibida como la ciudad con el transporte público más seguro para las mujeres, cuando en sus calles ocurre exactamente lo contrario. ¿Recuerdas a la chica que registró 10 horas de acoso callejero?

De hecho en el transporte público de varias de las ciudades peligrosas mencionadas por la encuesta, se reservan algunos espacios para que mujeres, niños y ancianos viajen separados de los hombres, lo cual, lejos de resolver algún problema, reafirma la idea de que las chicas necesitamos una protección especial contra el enemigo que ese el sexo opuesto. No, no necesitamos un transporte rosa, lo que necesitamos es una sola cosa: respeto.