Domingo 22 de Octubre 2017

Christian Grey, ¿eres tú? 

Christian Grey, ¿eres tú? 

Disclaimer: este post va dedicado a las que sí no leímos los libros de Fifty Shades of Grey y a lo mínimo no nos pareció tan horrendo como para tirarlo a la basura.

El problema con las películas es que no son el libro… muchas veces. Cuando 100 millones de -mayoritariamente- mujeres alrededor del mundo tuvieron en sus manos el primer volumen de Fifty Shades of Grey, comenzaron a imaginarse el apartamento de Grey, el restaurante de la primera cita con Anastasia, cómo luciría ella misma, pero sobretodo a fantasear con Christian Grey.

No me es difícil pensar que, dependiendo de quien tuviera el libro en sus manos, Grey pudiera ser más alto o más bajo, delgado o lleno de músculos, con ojos un poco más claros o un tinte más oscuros. Incluso (y a pesar de las descripciones físicas hechas por E.L. James) puedo entender que más de una mujer le haya cambiado la raza para ajustarla a sus propias preferencias eróticas, pero el carácter y la presencia ¡yo digo que eso era universal e intocable!

Cuando comenzó la “pelea” sobre quién se quedaría con el deseado papel del millonario Christian Grey, las redes sociales se llenaron de fans de 50 que no se contentaban con ningún candidato. A la final quedó Jamie Dornan y a mí, la elección, me dio lo mismo. No es, o por lo menos no del todo, el aspecto físico lo que hace a un hombre irresistible, como sí lo son su personalidad y -en este caso- su capacidad actoral. No soy crítica de cine ni mucho menos, por lo que no voy a entrar a calificar el nivel de actuación del actor irlandés, pero hoy, al oírlo hablar en el trailer, puedo decir ese no es Christian Grey.

Mr. Grey es el tipo de hombre que oculta su pasado de manera muy educada, sonríe con algo de melancolía, intriga con su mirada pero sobretodo hace sentir lujuria a cualquier mujer con solo decirle “hi”. Ninguna de esas cosas me pasó al ver a este Christian Grey. Más bien se me hizo que Anastasia (quien es súper convincente) podría haber estado hablando igual con el atractivo chico de la pizza. Nivel de energía erótica cero. Juzguen ustedes mismas.