Martes 16 de Octubre 2018

Sexo sumiso, y otras fantasías sexuales femeninas

Sexo sumiso, y otras fantasías sexuales femeninas
Foto: Shutterstock

Las fantasías sexuales no son tan distintas a los sueños: imágenes que se proyectan en nuestra pantalla mental y que tienen su origen en el subconsciente. El padre del psicoanálisis, Segmund Freud, las definió como “representaciones no destinadas a ejecutarse”. Yo no estoy de acuerdo con él, pienso que mientras las fantasías sexuales sean algo con lo que la persona o pareja se sientan cómodas, y no afecten a otros, claro que pueden hacerse una realidad. La mayoría de las personas, así no todas nos sintamos cómodas hablando al respecto, tenemos fantasías sexuales y no es algo que podemos controlar- se dan por que se dan y cuando les viene en gana. Las ideas anticuadas de que los hombres tienen un mayor deseo sexual, también proponen que son ellos lo que más fantasean con el sexo. La realidad es que, aunque las mujeres hablemos menos sobre el tema, también tenemos fantasías sexuales. Acá te cuento algunas de las más comunes (ojo, la lista no quiere decir que estas son las únicas fantasías sexuales que tienen las mujeres o que todas las mujeres tienen las mismas):

  • Sexo fuerte/ sumisión: Esa es quizás una de las fantasías sexuales más comunes, y una de las que más se lleva a la práctica. El punto erótico está en el concepto tradicional de masculinidad: es decir fuerza y control. Muchas mujeres fantasean con ser empujadas, atadas, amordazadas, o “forzadas” a tener sexo. Dejemos bien clarito que este deseo sexual del inconsciente no es una puerta abierta a la violación.hard
  • Ver o ser vista/ voyersimo: Espiar a otra pareja teniendo sexo, o soñar que, por ejemplo, un vecino guapo, la espía mientras ella tiene sexo con su pareja es otra se las fantasías más comunes entre las mujeres.

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  • El amante ideal: Esto no tiene nada que ver con que la mujer no esté satisfecha con su pareja actual, más con dejar volar su imaginación con la posibilidad de tener a su lado el “hombre ideal y perfecto” que no existe y que la trata exactamente como ella quiere: la llama cuando ella lo necesita, le compra sus flores favoritas, planea citas románticas, le habla dulce…Todo eso se traduce también a una experiencia sexual (fantasiosa) en donde todo es ideal.

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  • Bad girl: Esta fantasía es muy común en aquellas mujeres que siempre se comportan de manera correcta: son hijas respetuosas, madres ejemplares, cocineras espectaculares, mantienen su casa limpia, se visten impecable y son esposas cariñosas. Una parte de ellas fantasea con tener una vida sexual secreta que le permita ser la bad girl y portarse mal, muy mal.

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  •  Ex: Todas sabemos lo difícil que es superar una relación que termina, sobretodo si se amaba al susodicho. Con el paso del tiempo, y aunque no haya interés en regresar con esta persona, es posible que se añore el contacto sexual con él, sus caricias, sus besos y su cuerpo que alguna vez fuera tan familiar.

 

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  • Sexo lésbico: Este en particular puede sacar de onda a muchas mujeres que se consideran a sí mismas heterosexuales. Tener fantasías sexuales con otra mujer, no significa (o no en la mayoría de los casos) que se siente atracción sexual a ellas. Muchas veces tiene más que ver con la noción de que las mujeres conocemos mejor que nadie lo que a una mujer le gusta sexualmente.

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  • Sexo en lugares poco comunes: Desde la cama de los suegros, hasta los baños de un restaurante, es la noción de hacer algo “prohibido” y la adrenalina de ser descubierta, lo que hace que esta esté dentro del grupo de fantasías sexuales que en muchos casos si se vuelve realidad.

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Basta con perderse en pensamientos eróticos por un segundo, para terminar en universos que, quizás, de manera consciente no nos parecen atractivos. Entre más piensas en sexo, más fantasías tienes, así de simple. La estimulación mental erótica nos permite mantenernos en contacto con nuestro ser sexual y ayuda a que nos pongamos en sex mood una vez que estamos con nuestra pareja. Compartir o no las fantasías sexuales es asunto de cada quien, y en muchos casos se disfruta mucho más si se queda en eso, en una fantasía, porque al llevarse a la práctica puede no resultar nada cercano a lo que se deseaba. En la gran mayoría de los casos las fantasías sexuales son sólo eso, estímulos sexuales normales y saludables que no salen de nuestro mundo mental.