Cuando lo sientas, dilo, siempre

Cuando lo sientas, dilo, siempre
Reprimir lo que sientes te termina enfermando

¡Cómo cuesta saber qué sientes y peor si además tienes que expresarlo! ¿No es cierto? A veces no sabes bien si estás triste o enojada, si estás feliz o conforme, o si estás nostálgica o apática. Y si no sabes de dónde provienen esas emociones, difícilmente podrás lograr que tu cerebro las exprese en palabras… en palabras que además no dañen a otras personas.

Especialmente en estas fechas de Navidad y fin de año, y especialmente en una relación de pareja o familiar, el asunto se complica bastante en algunos momentos. ¿Qué tal cuando asumes que tu significant other hará equis cosa para complacerte porque él ya sabe que eso te gusta? ¿O cuando das por hecho que mamá o papá saben cómo te sientes y mejor evitarse la cursilería de decírselos? Si no eres capaz de decir lo que sientes, te condenas a ser un eslabón en una cadena de malos entendidos y, por ende, a la frustración constante.

¿Pero por qué no dices lo que sientes? Hay muchas posibles respuestas para esta pregunta.

Primero, porque en realidad no sabes qué sientes. Si éste es el caso, detente un poco para respirar profundamente, mirar hacia tu interior y contactar la emoción para reconocerla. Si es dolorosa o si es gozosa, date la oportunidad de sentirla lo mismo, porque esas emociones provienen lo más íntimo de tu ser. Es posible que al principio no lo logres, pero con práctica podrás re-conocer tus emociones. No temas al contacto contigo misma.

Segundo, porque no te parece importante. Claro que eres importante para alguien, lo sabes. Y ese alguien debe estar interesado en lo que sientes, sea positivo o negativo. Generalmente ese nivel de importancia que pensamos tener para los demás, es el nivel de importancia que nos damos a nosotras mismas. Everything to do with autoestima.

Tercero, porque temes lastimar a los demás. Y aquí se combina el hecho de que no podemos identificar nuestras emociones, con la falta de confianza que tenemos en los demás. Una vez que sabes de dónde proviene esa emoción (de la alegría, del miedo, del enojo, de la tristeza, etcétera, etcétera), tienes que expresarla para que la otra persona sepa qué esperas de ella: más amor, más atención, más tiempo o más de todo… o menos de todo.

Pero expresar tu emoción no significa agredir ni chantajear: significa revelar las coordenadas de tu posición para conocer las coordenadas del otro, y hacerlo con serenidad y amor. Si tú te expresas desde el amor, la otra persona lo recibirá así, y pasa lo mismo si te expresas desde una emoción negativa. Después, confía en que la otra persona trabaje su propia emoción: tú ya habrás hecho lo que te tocaba a ti.

Aprovecha que esta temporada se presta para expresar amor y buenos deseos. Di lo que sientes, porque lo que sientes es parte fundamental de lo que tú eres.