Miércoles 24 de de Julio 2019

La magia de las palabras

La magia de las palabras
Dicen que la palabra es decreto

Sabemos que en las palabras colocamos deseos, intenciones y energía, sean positivas o negativas. Hay quien dice que la palabra es decreto o destino, de manera que la forma en que estructuramos nuestro pensamiento para luego expresarlo en palabras influye en lo que obtenemos de ellas. No es magia, es una ley de acción y reacción que rige la energía de manera universal.

Seguro has escuchado sobre esos experimentos en agua realizados por el Masaru Emoto, doctor en medicina alternativa en India, quien afirmaba que dirigir palabras y pensamientos al agua marcan su composición con base en la intención que encierran… Ahora considera que el cuerpo humano se compone de agua en un 60% aproximadamente (¡!).

Emoto murió el 17 de octubre pasado. Una parte de su vida la dedicó a realizar experimentos con palabras y agua que incluso probó con grupos de niños. Éste es uno de los más famosos:

Emoto fue muy criticado por la comunidad científica porque sus experimentos carecían de rigor de investigación y, por ende, no podían comprobarse fuera de su laboratorio. El doctor sostenía que la sola incredulidad cargaría el agua con un pensamiento que influiría en los resultados.Doctor Emoto, Facebook

Sin embargo, ¿quién puede negar que la intención y la energía que ponemos en nuestras palabras generan un efecto en otras personas y en nosotros mismos? “En la forma de pedir, está el dar”, dice un refrán. Ésta es incluso la base del modelo de comunicación interpersonal conocido como Programación Neurolingüística (PNL).

Creas o no en la teoría de Emoto o en la PNL, es interesante probar cómo, al cambiar la forma en que construimos nuestras ideas y luego las expresamos, cambian también los resultados. Te reto a que pruebes con esta lista de expresiones reconocidas como “peligrosas” por la PNL y nos cuentes si experimentaste algo diferente:

  • Tengo que. La asociamos con algo que nos pesa hacer o cumplir. En lugar de “tengo que” expresa “quiero”.
  • Pero. La usamos para anular la primera parte de una frase. Intenta cambiarla por “sin embargo”.
  • Un día de estos, algún día. Al anteponer esta expresión a una meta, evitamos concretar. Cámbiala por un día de la semana o por una fecha.
  • No. Una terapeuta Gestalt me dijo que el cerebro es incapaz de entender el significado de este monosílabo; lo que sí registra es el resto de la frase. Prueba cambiando tus frases con “no” por una afirmación. Por ejemplo: en lugar de “no me quiero enfermar” di “quiero estar sana”.