Domingo 16 de Diciembre 2018

Excalibur y la crueldad humana

Excalibur y la crueldad humana
Excalibur fue sacrificado hoy en el departamento donde vivía con Teresa y Javier.

Pues sí, Excalibur, el perro de la enfermera Teresa Romero, la primera contagiada de ébola en España, fue ejecutado. A pesar de las protestas de defensores de los animales que se situaron afuera del departamento donde vivían la enfermera, su esposo Javier Limón y Excalibur; a pesar de que varios miembros de la comunidad artística española se manifestaron contra la medida; a pesar de las protestas en #SalvemosaExcalibur, y a pesar de que Javier Limón se opuso siempre, un comando de las autoridades sanitarias españolas entró al apartamento y sacó al animal ya muerto.

Con el pretexto de que Excalibur podía ser un foco de infección del virus del ébola que (ahora sí ya) trae de cabeza al mundo, un juez aprobó la medida arbitraria sin siquiera saber si el perro estaba contagiado. Es una vergüenza el poco respeto a la vida de otras especies que la especie humana demostramos en toda oportunidad: mientras los humanos que tuvieron contacto con Teresa Romero están siendo observados y no son sacrificados sólo por haber estado cerca de ella, el pobre animal fue ejecutado sin justificación.

Excalibur es no sólo una víctima del egocentrismo humano que considera que la vida humana es más valiosa que cualquier otro tipo de vida en el planeta, ese mismo egocentrismo con el que estamos acabando con especies enteras como ballenas, osos polares y recientemente morsas. Es una víctima de autoridades sanitarias incapaces de reaccionar adecuadamente ante un virus que el mundo ignoró mientras se restringía a una región de África pobre y subdesarrollada… el problema es que ahora comienza a amenazar al mundo europeo y occidental “en desarrollo”.

El especismo y la falta de respeto de nosotros los humanos no tienen límite. Y para muestra el par de activistas que fueron atropellados y heridos al tratar de detener la furgoneta que transportaba los restos de Excalibur fuera del apartamento de la enfermera.

Pienso en los humanos de Excalibur, Teresa y Javier, quienes además de estar sufriendo la enfermedad, deben ahora enfrentar la pérdida injusta de este miembro de su familia. Dolor sobre dolor.

Excalibur y Teresa Romero

Hasta que no entendamos que los humanos no somos más que nada sino parte de un todo, que las otras especies merecen un trato respetuoso como cohabitantes de este planeta y que lo que afecta a otras formas de vida (humanas, animales, vegetales) nos afecta  todos, seguiremos caminando firmemente en la senda de la necedad y la autodestrucción.

Pero si la muerte de casi 4,000 africanos no ha sido suficiente para tomar medidas efectivas y de solidaridad internacional para detener el ébola, ¿qué podía esperar un perro cuyo único problema fue estar cerca de su humana y acompañarla? RIP, Excalibur.

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