Sí, me arrepiento… ¿y qué?

Suena como al grito de una adolescente en busca de identidad, pero créelo, el arrepentimiento es más profundo que eso. Vivimos en un mundo donde la mercadotecnia es Dios y el diablo al mismo tiempo. La mercadotecnia nos vende productos, ideas, religiones y también nos vende felicidad.

Y en esa mercadotecnia de la felicidad el arrepentimiento no tiene cabida. ¿Por qué? Porque no  es cool admitir que te arrepientes de una decisión porque entonces también tendrías que admitir que te equivocaste. Y si te equivocas no puedes ser feliz, right? El core del asunto es que únicamente los sociópatas carecen de arrepentimientos, por eso pueden tener ocupaciones tan emocionantes como asesinos en serie o sicarios. Los seres humanos comunes nos arrepentimos siempre, aunque lo neguemos.

Vas a fruncir el ceño después de leer esto: arrepentirse es una experiencia positiva. Ya sé que estás pensando ¿qué de bueno puede tener equivocarte y lamentarte por ello? Para allá vamos:

Arrepentirte es positivo porque nos recuerda que la naturaleza humana es imperfecta. Cometemos errores y aunque nos esmeremos por borrarlos rápidamente antes de que alguien se dé cuenta, como si apretáramos la tecla del backspace en la computadora, tener errores es la única manera de aprender.

Arrepentirte es positivo porque te reta. Te reta a hacerlo mejor la próxima vez, y cuando lo logras sabes que superaste la prueba con éxito.

Arrepentirte es positivo porque te salva de ser definitiva. Si tomas decisiones con la actitud de “yo cuando digo nunca es nunca”, a estas alturas del partido ya habrás sufrido bastante a causa de tu rigidez. No somos una máquina. Nuestra naturaleza humana nos da la oportunidad de cambiar de opinión, de equivocarnos y hasta de arrepentirnos. Y todo eso nos enriquece.

Si hoy te arrepientes de algo debes saber que hoy también tienes una gran oportunidad: la de no castigarte por ello ni sentir que eres la más tonta del mundo, la más incompetente, la más inútil. Basta de auto-torturas. Tienes la oportunidad to be kind with yourself y aprender a perdonarte, no a flagelarte. No te odies por equivocarte ni por arrepentirte. La responsabilidad y el amor a ti misma te ayudarán a admitir tus errores y arrepentimientos como lo que son: experiencias de vida.