Jueves 20 de Septiembre 2018

Cómo “desenamorarse” de Pitbull en un concierto

Cómo “desenamorarse” de Pitbull en un concierto
Oírlo me da mal genio

El viernes pasado arrancó el “Love and Sex” tour del español Enrique Iglesias y el cubano-americano Pitbull. Aunque no me identifico plenamente con ninguno de los dos, canto las canciones de Iglesias desde chiquita, me escucho “bailando” obsesivamente en replay y puedo limpiar mi casa al ritmo de “Get It Started”…  o más bien podía: después de ver a Mr. Worldwide en vivo en el Prudential Center me “desenamoré por completo”.

¿Por qué pensé que el señor cantaba?

No tengo idea, supongo que todos los arreglos que le hacen a sus hits en estudio tenían a mi oído convencido de que Pitbull cantaba, pero no, no canta. A ver, mi racionalidad me permitía entender que no estaba al nivel de John Lennon, pero que ahí más o menos cantaba. No canta, el señor habla sobre las pistas, sin la más mínima necesidad de entrenamiento vocal.

No porque es latino baila

Y es por eso que las generalizaciones son malas. Asumir que la raíces cubanas del rey de la Calle 8 le habían servido para ser un bailarín es un error. El “paso” insignia de Pitbull consiste en inclinar su espalda hacía atrás y mover hombros y rodillas de una lado para otro. Se mueve, sí, pero no baila. Ni siquiera al ritmo de “Vivir la vida” de Marc Anthony, cuando lo vimos dándole volteretas a dos de sus bailarinas en el escenario.

Culos y tetas

Por lo menos en la cabeza de Mr. Worldwide de eso se trata un show. Sus seis bailarinas tuvieron varios cambios de ropa, todo atuendos que a duras penas les cubrían el cuerpo. Como si eso no fuera suficiente durante los 90 minutos que Pitbull estuvo en el escenario la pantalla gigante mostró mayoritariamente senos y colas de mujeres.

De boca para afuera

Comentarios como “los voy a llevar a los 80s mi época favorita donde las mujeres se veían deliciosas vestidas con spandex” y las letras de sus canciones que (en palabras de la ex DJ de BBC Radio 1, Sara Cox) “son misóginas y hacen ver a la mujer como nada más que un objeto sexual”, me produjo honesta rabia.

Seguro los 18,000 asistentes al concierto en New Jersey, bailaron sin parar al ritmo de “Timber”, “Culo” y “Bon Bon”, yo me sentí ofendida como escucha y como mujer. Cabe anotar que dentro de la audiencia había cientos de niños que, en mi opinión, no deberían ser expuestos a este tipo mensajes verbales o visuales; y también mujeres que deberían pensar claramente en la objetivización de la que somos blanco en este tipo de canciones, así como hombres que repetían los comentarios del reggaetonero como si se tratase de la palabra de Dios.

Took his life from a negative to a positive?, dice Pitbull. Yo digo definamos positive. Por mi parte Mr.Worlwide cuenta con una “fan” menos.