Jueves 18 de de Julio 2019

7 cosas que tu perro odia de ti

7 cosas que tu perro odia de ti
No acabes con la paciencia de tu mascota.

Los humanos somos tan complejos que podemos confundir al santo más paciente de la corte celestial, así que claro que podemos terminar con la paciencia de nuestro perro.

Un peludo entiende instrucciones simples y, aunque es capaz de interpretar la intención de tu voz, su nivel de comprensión es básico. Recuerda esto antes de caer en la tentación de querer entrenarlo en tiempo récord para que traiga el periódico por las mañanas y las pantuflas por la noche: entenderte con tu peludo requiere paciencia, constancia y amor.

Estos errores comunes al tratar de entrenarlo pueden terminar con su disposición a obedecerte:

1. Que uses su nombre para regañarlo. El nombre de tu animal de compañía debe ser siempre un instrumento para llamarlo con amor. Si quieres llamarle la atención usa palabras cortas como “no”, “stop” o “basta”, pero no su nombre.

2. Que lo regañes horas después por una travesura. La memoria de tu mascota es corta, así que si se portó mal repréndelo justo en el momento, no minutos ni horas después. De nada sirve castigarlo si cuando llegas a casa por la noche, encuentras tus zapatos destrozados. No entenderá qué hizo mal y sólo lo confundirás.

3. Que no lo saques a pasear. Es simple: tu peludo no entiende que tuviste un mal día o que estás hangover. El paseo diario es indispensable para mantener el equilibrio de tu perro. Mejor organízate porque ésta es una verdadera obligación para ti.

4. Que te desahogues con él cuando has tenido un mal día. Llegar a casa de mal humor y proyectarlo en tu mascota no sólo es confuso sino también injusto. Y eso aplica también para las personas que viven contigo.

5. Que no le dediques unos minutos. Esos momentos en que puedes tocar su cabeza, rascar su panza y jugar con él son todo lo que tienes para construir una relación. Aprovéchalos.

6. Que no seas clara. Dale órdenes con frases cortas y trata de usar siempre la misma instrucción para la misma actividad. Por ejemplo, si quieres que vaya por la pelota, dile siempre “ver por ella”. No le digas un día “tráeme la pelota, Fido”, y otro día “ve por la pelota que está atrás del árbol”.

7. Que tú le digas una cosa y alguien más haga otra. Si viven en familia, sean consistentes. Si tú le prohíbes subir al sillón, pero tu mamá lo permite, tendrán una mascota confundida. Acuerden las reglas y sean firmes.