¿Cómo es la ama de casa 2.0?

¿Cómo es la ama de casa 2.0?
Y pensar que así era la publicidad hace medio siglo.

Hace un par de días vi en un blog paraguayo un post titulado “Guía de la buena esposa (1953)¡Horror! ¿Una guía? Seriously? Ok, amo las guías, pero ¿para ser una buena esposa?
Bajo el slogan “11 reglas para mantener a tu marido feliz… Sé la esposa que él siempre soñó”, el post muestra 11 ilustraciones que explican qué es lo que debes hacer para que bueno, tu marido sea feliz luego de que el macho-alfa-sostenedor-económico llega cansado al hogar tras un duro día laboral.
Hay algunas de estas recomendaciones que puedo dejar pasar pero “¡Luce hermosa!”, “Sé dulce e interesante” o “Procura verte feliz” no, no las tolero. Me indignan.
Yo me convertí en ama de casa cuando me casé. Salí del nido familiar a mis 27 años y debo confesar que mi experiencia es bien lejana a estas reglas de comportamiento que una dueña de casa debe seguir. Ok, convengamos que fue hace 60 años pero no me deja de llamar la atención y me causa molestia. ¿Sabes por qué? Porque hoy, 2014, hay mujeres que creen que estas 11 reglas mantendrán a un hombre a su lado. Que su máxima preocupación es cómo mantener “al marido contento” sin tener en cuenta que uno está en pareja para sumar, no restar. And good for her! It just isn’t for me.
Nuevamente, usaré a mis amigas como punto de referencia, pues más de una vez hemos comentado lo agotador que es llegar a la casa –todas trabajan– y tener que ser “ama” de casa. Aunque sea a medias. Aquí las conclusiones:

  • No somos las mejores housewives: ya sea por opción o por gusto, las que viven con su pareja comparten los quehaceres del hogar. Mientras ellos son los encargados de trapear, ellas limpian los muebles. Ellos hacen la cama, ellas planchan. Ellos cocinan, ellas lavan los platos.
  • No todas llegan a cocinar: de mis 10 BFF, un 60% llega a cocinar para cenar. El otro 20% sale a comer regularmente a algún restaurante y el otro 20%, no come de noche. De las que cocinamos, el 30% hace algo súper rápido como ensalada o smoothie y el otro 30% dedica 30 minutos para cocinar algo para la cena y guarda para llevar mañana a la oficina. Ninguna cocina por su marido/novio/prometido.
  • Reina de los PJ’s: muy por el contrario a la recomendación, ninguna se arregla para esperar a su marido. La mayoría ve a su pareja justo cuando sale del gimnasio –sudada y roja- o en pijamas porque llegan agotadas a casa después del trabajo.
  • Mamá 24/7: sólo tengo dos amigas con hijos. Ellas decidieron quedarse en casa para verlos crecer y no perderse ningún minuto de sus vidas. Ellas, además, son amas de casa y esposas. Ellas no pueden esperar a su marido con la casa hecha porque deben estar haciendo dormir al bebé. Si la pareja llega temprano a la casa, él se hace cargo del hijo y ella descansa. Así me lo confirmaron ambas.

“Escúchalo”, “No te quejes” y “Ponte en sus zapatos”. Ok, si mi pareja necesita esto, que vaya a un terapeuta. Porque yo, como mujer-madre-ama-de-casa-trabajadora, necesito lo mismo.