Viernes 24 de Noviembre 2017

Romanticismo: Calle 13 nos vuelve a dar en el corazoncito

René Pérez vuelve a dejar ver el suyo.
Romanticismo: Calle 13 nos vuelve a dar en el corazoncito
El maravilloso universo de un beso.
Foto: Cortesía

No soy una persona de extremos, sin importar sus justificaciones, creo mucho en los tonos grises y sé que uno se pierde muchos medios días si sólo opta por ver el día o la noche. Creo que en algún punto nuestra más que válida lucha por la igualdad de géneros, comenzó (en muchos casos) a presentar las mismas fallas del machismo, basadas en la radicalidad. Las mujeres que optaron por quedarse en su casa a cuidar de sus hijos, lavar y preparar comida para sus esposos, fueron criticadas por sus contrapartes que competían con los hombres por los puestos de CEO’s, como si la alternativa de ser una mujer en la junta directiva que tenía poco tiempo para enterarse del crecimiento de sus retoños, fuera el paraíso.

De repente muchos gestos femeninos fueron mal vistos como signos tradicionalistas de debilidad o imposiciones de las sociedades matriarcales. Desde las ganas de matrimonio, hasta las cremas antiarrugas, pasando por el romanticismo han sido puestas en la lista negra de quienes alegan querer igualdad para las mujeres. A mí que me acribillen, yo soy una romántica y el efecto que tuvo en mí el último video de Calle 13, “Ojos Color Sol”, me lo reafirma. Que se retuerza el que quiera.

René Pérez, el cantante de Calle 13, es de esos artistas que no deja de sorprenderme, casi siempre de la mejor manera. Mientras en marzo de este año Residente destruía su Maserati con un bate y criticaba las ínfulas de Gangster de los raperos, reggaetoneros y wanna be’s para su video “Adentro”, en “Ojos Color de Sol” la simplicidad de un beso me puso a mí (y a su protagonista Gael García) los pelitos de punta.

A nosotras también nos gusta el romance: que nos digan sol de la mañana y nos llenen la casa de flores (o en su defecto naranjas redondas, amarillo encendido), que nos dediquen canciones y que nos digan que el mundo se detiene en nuestros ojos. Si bien es cierto que ninguna mujer mentalmente sana quiere que su enamorado “se muera por ella” un poquito de mariposas en el estómago nunca le han caído mal a nadie.

Yo suspiro pensando que ésta se la dedicaron a Soledad Fandiño: