Miércoles 13 de Diciembre 2017

¿Puedo dormir con mi bebé?

Distintas teorías aprueban o condenan la práctica de compartir la cama con los más pequeños

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¿Puedo dormir con mi bebé?
La manera cómo acostar y hacer dormir al bebé es uno de esos consejos que ha cambiado con los años.
Foto: Shutterstock

Los bebés no llegan al mundo con un manual de instrucciones bajo el brazo. Después de nueve largos meses de espera, recibimos a un ser frágil e indefenso a quien tenemos que cuidar y proteger, basándonos en las recomendaciones de médicos, vecinas y libros sobre el tema.

Pero muchas de esas recomendaciones cambian a medida que nuevos descubrimientos desestiman, o en muchos casos confirman, las viejas teorías de la abuela.

La manera en la cual acostar y hacer dormir al bebé es uno de esas recomendaciones que ha cambiado con los años.

En muchas partes del mundo, dormir en la cama con el bebé no es una cuestión de preferencias, sino una necesidad basada en circunstancias económicas y sociales.

Pero incluso en los casos en los que las circunstancias lo permiten, muchas madres se cuestionan si seguir las recomendaciones más recientes, o adoptar el estilo de crianza que utilizaron su madre y abuela.

La recomendación de la Academia Americana de Pediatría para 2014 es acostar al niño con la espalda en el colchón de su cuna o moisés.

Según las últimas investigaciones de la organización, dormir boca arriba reduce las posibilidades del Síndrome de Muerte Repentina Infantil (SIDS).

Si bien no se conoce la razón exacta, los investigadores suponen que en parte, al dormir sobre su estómago, el pequeño podría estar recibiendo menos oxígeno.

También se cree que ciertas regiones del cerebro de los bebés que mueren de SIDS podrían estar subdesarrolladas, y por ello no pueden alertar y despertar al pequeño en situaciones de peligro.

La Academia también recomienda retirar muñecos, juguetes o coberturas extras de la cuna del bebé porque pueden sofocarlo.

Estas recomendaciones se aplican al primer año de vida, pero los primeros seis meses son los más riesgosos y de mayor incidencia de SIDS.

Quienes alguna vez han compartido su cama con un niño o con una mascota, saben de lo incómodo de la experiencia.

Sin embargo, muchos padres prefieren dormir con el niño. Tener que salir de la cama cada tres horas, especialmente en invierno, para amamantar al bebé, es una de las tantas razones que hace tentador compartir la cama con el recién nacido.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que el pequeño duerma en su propia cuna, pero hay profesionales que disienten con esta recomendación.

Michael Commons, psiquiatra e investigador de la Escuela de Medicina de Harvard, encontró que la proximidad del bebé con la mamá regula la temperatura del cuerpo, corazón y respiración del niño.

Los pequeños que en cambio se quedan llorando solos en su cuna, según él, experimentan elevados niveles de cortisol, la hormona del estrés, y puede llegar a dañarle el desarrollo del cerebro y los hace más propensos a enfermedades mentales.

Patrice M. Miller, otra investigadora de la Escuela de Harvard, señaló que muchos padres temen dormir con sus hijos por temor a que se hagan demasiado dependientes, pero que las investigaciones han demostrado lo contrario.

Según Miller, el contacto físico y la sensación de seguridad hace que los niños sean más confiados y desarrollen mejores relaciones de adultos.

¿Qué hacer ante opiniones encontradas y cambiantes?

El sentido común en cuanto a medidas de seguridad, la experiencia y tu sentir como madre probablemente sean los mejores consejeros.

Disfrutar de cada segundo de su infancia siempre es una buena recomendación. Después de todo, cuando quieras darte cuenta, el frágil e indefenso bebé se habrá convertido en un adolescente que lo sabe todo y que te prohíbe la entrada a su cuarto.

Ni que hablar de dejarte recostarte en su cama por cinco minutos a su lado.