Domingo 21 de Abril 2019

Las parejas disparejas y el dinero

Lo que importa es que te concentres en las características positivas de tu personalidad financiera.

Dicen que los opuestos se atraen, y en cuestiones de dinero ese refrán se aplica con mucha frecuencia. En mis años como consejera financiera, conocí a muchas parejas que parecían estar a 180 grados de distancia en la manera en que se percibían y manejaban sus finanzas.

Cada uno de nosotros tiene su propia personalidad financiera y entre más pronto te identifiques con tus tendencias naturales, más rápido comprenderás cómo cultivar tus mejores cualidades y reducir los efectos negativos de tus debilidades. El sexo de cada personalidad es intercambiable en estos dos ejemplos de parejas disparejas:

La primera: La impulsiva y el sabelotodo

Ella gasta cuando se siente cansada, triste o simplemente aburrida. Su incentivo es el de encontrar espontaneidad y satisfacción inmediata. Si vas a su closet, encontrarás ropa con las etiquetas de la tienda, ya que una vez en casa, no le lucían tan tentadoras como en el maniquí del comercio.

Este tipo de personalidad puede resultar en malas consecuencias si no se controla. Una forma de hacerlo es transfiriendo automáticamente a una cuenta de ahorros cierta cantidad mensual antes de que llegue a las manos de nuestra gastadora impulsiva.

Para él, por otro lado, todo proyecto de compra se convierte en un doctorado, algo que se tiene que estudiar, detallar, comparar y cavilar. Él es el sabelotodo y a veces, cuando por fin se decide a comprar, se da cuenta que ha salido un modelo más nuevo, lo que requiere que empiece su investigación otra vez. Esta personalidad sufre de parálisis por análisis. Si su pareja es una compradora impulsiva, ya te imaginas los conflictos que pueden suceder.

Una posible solución es que él haga sus investigaciones y que cuando haya reducido las opciones a dos o tres, que le deje saber a su pareja y juntos decidan cuál elegir.

La segunda: La gastona y el tacaño

Ella es la llama de la diversión, la reina de la fiesta y la experta del entretenimiento. Su vida social requiere gastos que muchas veces están más allá del alcance de su bolsillo. Su lema es “que me quiten lo bailado.”

El crédito es su mejor amigo y debe cuidarse de no extenderse demasiado en él. Las tarjetas de débito ofrecen una red de seguridad para la gastona, ya que no podrá cargar más que el balance que tiene en su cuenta.

El tacaño prefiere conformarse con menos y no gastar y esto puede resultar en un estándar de vida por debajo del que pudiera disfrutar. La historia está repleta de personas que se creían pobres y al morir dejaron millones escondidos que pasaron a sus herederos. Pero el tacaño es un buen candidato para inversiones que garantizan un ingreso durante toda su vida sin importar su longevidad. Para el tacaño, su seguridad es más importante que su ambición.

En conclusión, no existe una buena o mala personalidad. Cada una tiene sus pros y sus contras, lo que importa es que te concentres en las características positivas de tu personalidad financiera para que le saques el mejor provecho en tu camino hacia el éxito.