Martes 12 de Diciembre 2017

El valor del amor en familia

Si un pequeño se siente aceptado y querido en su núcleo familiar, estará más capacitado para establecer relaciones sanas y productivas.

Guía de Regalos

El valor del amor en familia
Foto: Archivo

¿Cuántas veces hemos escuchado dedicatorias y agradecimientos de celebridades a sus hijos? ¡Millones!, casi es cuota que en cada evento de premiación del Óscar haya algún par de actores o actrices, quienes con la voz quebrada y apunto del llanto, mencionen a sus vástagos como la inspiración de su trabajo.

En el deporte también tenemos ejemplos, como es el caso de algunos jugadores de la Selección Española que recientemente ganó la Eurocopa y que al término del partido de la final, corrieron emocionados por sus chiquillos para abrazarlos y hacer que los acompañaran en el campo, anécdota que testimoniaron decenas de fotógrafos.

Si bien es cierto que puede ser una gran experiencia el hecho de que un pequeño escuche cuando alguno de sus padres aparece en la pantalla de la televisión, también lo es que ese impulso y alimento al corazón no es exclusivo, afortunadamente, del mundo de los famosos y está al alcance de todos los padres hacer sentir a su hijo el más amado del mundo.

El valorado linaje es un tesoro que muchas personas estiman y aquilatan cual tesoro de la corona inglesa, pero hay que hacer una precisión, ante los ojos de la historia personal de cualquier persona el único legado trascendente es, como diría mi abuela, ‘la buena crianza’, ese sello de familia que se nota en cada pequeño, por la seguridad con la que andan desde sus primeros pasos hasta que se convierten en adultos. No confundamos las formas ni los fondos, este regalo es, por sencillo o cursi que parezca: El amor de los padres.

Susanne Stöcklin-Meier autora del libro Descubrir valores a los niños, Editorial Oniro, explica que no es habitual que se transmita a los niños la idea de que son apreciados: “Hay que decirles una y otra vez que se les quiere incondicionalmente, es decir, tal como son, con todas sus cualidades y defectos. No está de más decirle que estamos agradecidos y orgulloso por tenerlos”, explica la autora y agrega: “Por lo general se valora a los niños en relación a su comportamiento. Eso no es bueno para ellos, ni para el desarrollo de su autoestima”.

Por lo que hay que tener presente y no olvidar la importancia de aceptarlos como son, ya que la mayor muestra de amor es justamente esa. Así que deshacerse de esas frases como ‘a pesar de todo, eres mi hijo’, ‘aunque me hagas enojar, te sigo queriendo’, que en nada ayudan al crecimiento de los pequeños, y que por el contrario lanzan un mensaje de condicionamiento respecto al afecto que se les tiene, el crío debe sentirse amado, sin importar si ha hecho de la suyas, aparecen algunas canas verdes en las melenas de sus progenitores y el término ‘angelito’ sea difícil de pronunciar.

La autora recomienda un juego para poner en práctica con los traviesos chavales, que además de ayudarles a fortalecer su autoestima, despertará su imaginación. “A los niños les gusta, pero ¿a quién no le gustaría saber exactamente cómo le quieren mamá o papá? Acordémonos de utilizar en nuestras comparaciones, imágenes adecuadas a la comprensión del niño. Por supuesto, a él también le toca el turno de preguntar. Empieza el juego: ‘¿a qué no sabes cómo te quiero?, a ver, ¿cómo’?”. Las respuestas pueden ser sorprendentes, asombrosas, estimulantes o chistosas, todo se vale.

Una ‘familia bien’ va más allá de apellidos famosos, portadas de revista o que una gorda nube de paparazzi persiga a la parentela como abejas a la miel, es por encima de todo, un pequeñito núcleo de personas que se hacen todo porque cada uno de ellos ande por el mundo, tal cual, como orgulloso embajador de la confianza, esa que sólo se consigue cuando alguien se siente profundamente amado.

Para ver en familia:

– Ratatouille, director Brad Bird (2007).

– Kung Fu Panda, directores Mark Osborne y John Wayne Stevenson, (2008).

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

Bojorge@teleton.org.mx